Política

Paz en Ucrania

  • Columna invitada
  • Paz en Ucrania
  • Miguel Carmena Laredo

Refugiados de las zonas cercanas al frente de Zaporiyia y Dnipropetrovsk llegan a Mukachevo. EFE
Refugiados de las zonas cercanas al frente de Zaporiyia y Dnipropetrovsk llegan a Mukachevo. EFE

Los días 24 y 25 de diciembre, Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, hizo circular en los medios de comunicación occidentales un plan de paz para Ucrania en 20 puntos. Se esperaba la reacción de Rusia, pero el escepticismo de los medios era elocuente. Todos sabían que esa carta a Santa Claus no iba a ser escuchada.

Y así fue, Rusia los rechazó calificándolos de inaceptables y continuó con sus bombardeos y las incursiones en el espacio aéreo de terceros países. Pero cuáles fueron las razones de Rusia.

Moscú habló de propuestas irreales que no toman en cuenta la situación real. Estamos ante dos percepciones distintas, divergentes.

El Kremlin dice que realmente Ucrania no busca negociar, sino imponer sus condiciones porque se siente fuerte con el respaldo de Occidente. Una vez más, Rusia dejó claro que la única negociación posible tendría que ser bajo sus propias condiciones, especialmente sobre los dos puntos en los que no está dispuesta a ceder: el estatus de los territorios ocupados y lo que llaman garantías de seguridad que son, en su contenido, absolutamente divergentes de lo que Ucrania llama garantías de seguridad.

Estados Unidos respaldaba ese plan de paz, y quizás este era el argumento más fuerte que sostenía los 20 puntos. Es lo que se llama argumento de autoridad. Sin embargo, Estados Unidos también parece estar dispuesto a escuchar a Rusia.

En el primero de los 20 puntos se hablaba de reconocimiento de la soberanía de Ucrania como estado independiente. Parece una afirmación ya aceptada, pero nada más lejos de la realidad. Es verdad que Rusia reconoció a Ucrania y firmó tratados que reconocían sus fronteras (Tratado de Budapest, 1994), pero desde 2014, con la anexión de Crimea y especialmente desde 2022, hay una negación de hecho de su soberanía.

El segundo punto pide un acuerdo incondicional de no agresión. Estamos de nuevo en la línea de los fallidos acuerdos de Minsk. Lo que debería ser la base de toda negociación se convierte en la primera divergencia. Ucrania entiende la no agresión como seguridad territorial y de las personas, Rusia lo entiende como seguridad política y defensa de su influencia política y cultural.

Vamos al quinto punto. Se respeta la exigencia rusa de que Ucrania no entre en la OTAN pero Ucrania pide gozar de la seguridad del artículo 5 de la OTAN. El artículo 5 afirma que cualquier país miembro de la OTAN debe reaccionar para defender a otro país miembro que ha sido agredido. Zelensky está pidiendo este derecho sin asumir los deberes de un país miembro y, además, quiere que Rusia lo acepte. Utópico.

Los artículos del 7 al 10 se refieren a temas económicos. Aquí se orienta más a la Unión Europea y a Estados Unidos que a Rusia. Pide un acceso privilegiado al mercado europeo mientras llegue la admisión de Ucrania en la Unión Europea (7), un paquete de desarrollo económico para el país (8), la creación de un fondo para la reconstrucción y la recuperación económica (9) y la rápida puesta en marcha de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos (10). Todo esto no tiene que ver con Rusia y piensa más en el desarrollo a futuro de Ucrania.

El tema nuclear parece bien resuelto: Ucrania no tendrá armamento nuclear (11) y la central de Zaporiyia se operará conjuntamente entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos (12). Aquí el debate estará en los acuerdos concretos sobre la operación.

El punto 14 se refería al territorio ocupado: establecer la línea del frente actual (Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón) como “línea de contacto”, donde se desplegarían fuerzas internacionales. Es una forma de dejar en el aire las nuevas fronteras, que es el tema primordial para Rusia. Esta se retiraría de Dnipropetrovsk, Mykolaiv, Summy y Kharkiv. Más adelante se pide que Rusia no impedirá que Ucrania use el río Dnieper y el Mar Negro como rutas comerciales.

¿El documento ha sido arrojado a la basura? No. Es verdad que ha sido rechazado por Rusia, pero a un mes de distancia comienza a reelaborarse un acuerdo, ahora entre Rusia y Estados Unidos. Rusia no quiere tratar directamente con Ucrania, y Zelensky acaba de expresar en Davos su deseo de que las fuerzas armadas de Estados Unidos se lleven a Putin como hicieron con Maduro. No son buenas señales.

En este mes se han reunido en Estambul funcionarios de Rusia y Estados Unidos y mientras tanto, Rusia sigue metiendo miedo a Europa con incursiones de aviones y drones en Estonia, Lituania, Noruega, Polonia, Rumanía, Suecia, Finlandia, Letonia. Rusia ha dicho varias veces que no son deliberadas pero ya son ocho países y parece que se quiere asustar a Europa para que no se involucre a favor de Ucrania.

El documento de los 20 puntos no concede cesiones a Rusia precisamente en aquellos puntos que Rusia considera fundamentales. Ahora, se espera la contrapropuesta de Rusia. La paz no parece estar cerca. De momento, Putin ha aceptado la tregua de una semana por el frío.


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