Cultura

Pablo y Matilde

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  
José Goñi, Pablo y Matilde en la patria del racimo, FCE, Chile, 360 pp.
José Goñi, Pablo y Matilde en la patria del racimo, FCE, Chile, 360 pp.

Se trata de un libro que nos cuenta dos historias.

Que redescubierto en la coyuntura del recuerdo de unos días tristes, aquellos en los que se truncó la experiencia libertaria y democrática de todo un pueblo, coloca en escena las pasiones que existen detrás de los creadores.

El amor, simple y llano, de un lado; la apuesta por la voz poética, del otro.

Confluencia de experiencias que en Pablo y Matilde en la patria del racimo, del chileno José Goñi (1948), reviven novelísticamente el inicio de la relación amorosa entre el poeta Pablo Neruda (12 de julio, 1904—23 de septiembre, 1973) y la cantante Matilde Urrutia (5 de mayo, 1912—5 de enero, 1985), y la manera en que se publicó por primera ocasión Los versos del capitán, una de las obras más representativas del bardo.

¡Tamaño de historias!

Asediado por el régimen, Neruda tuvo que salir clandestinamente de Chile hacia mediados del siglo veinte.

Refugiado en Italia, hasta donde el poder dictatorial lo persiguió intentando, tanto por los medios diplomáticos como ilegales, repatriarlo para su encarcelamiento, se reencontró ahí con Matilde Urrutia, a la que había conocido tiempo antes para iniciar “un amor prohibido”.

De esa experiencia, mantenida al margen de su hasta entonces no quebrado matrimonio con Delia del Carril, Neruda alimentaría los textos de Los versos del capitán que, aun sin crédito expreso ni reconocimiento formal, saldría a la luz pública en un formato artesanal de tan solo cuarenta y cuatro ejemplares, financiados por un grupo de amigos.

Ficción, historia, memoria, poesía.

Mucho de ello tiene Pablo y Matilde en la patria del racimo.

Lo transparenta su misma escritura.

Fresca, emotiva, puntual… en correspondencia con los hechos en los que como testigos en el tiempo, imprímase lectores, nos adentramos en los acontecimientos de entonces, los nacidos del compromiso social del poeta y de la intimidad del amorío furtivo.

Alcanzando niveles, en este segundo tema, casi eróticos que Goñi recrea apoyándose tanto en lo indagado como en la reminiscencia de los versos aludidos. “Pablo recorría entera a Matilde una y otra vez”, leemos (p. 238), “viéndose a sí mismo como el alfarero que moldeaba y daba vida a la arcilla. Se enredaba en sus besos y en sus caricias, como algas en el mar”.

Voces poéticas, diría el cineasta y también poeta Pier Paolo Pasolini, “muy retóricos y ampulosos”.

En esos ambientes y con ese tipo de personalidades convivió la pareja entre diciembre de 1951 y julio de 1952.

Roma, Nápoles, Capri.

(Basta mirar la lista de los financiadores de la edición del libro nerudiano para imaginar la intensidad de las jornadas, militantes y bohemias, no exentas de la vigilancia de los enviados del dictador González Videla, aunque en diferentes momentos ridícula, calificará Neruda).

El cineasta Luchino Visconti, el periodista Ilyá Ehrenburg, el escritor Jorge Amado, el poeta Salvatore Quasimodo, el célebre agente Vittorio Vidali, el dirigente Palmiro Togliatti, una personalidad de la resistencia durante la ocupación nazi y el régimen fascista, para ese tiempo el máximo dirigente del Partido Comunista Italiano y otros más.

Neruda y Urrutia tendrían contacto también, lo recrea Goñi, con la ya para entonces Nobel de Literatura Gabriel Mistral (Neruda lo sería años después), en servicios diplomáticos en Italia, “una señorita muy autónoma (que) vivía con una mujer y, amiga del poeta comunista que había huido del país en forma clandestina”.

Tras seis meses en Italia, y una vez levantada la orden de aprensión en contra del poeta, la pareja volvería a su país “de manera reservada, sin informarle a nadie”.

Para Matilde, lo más importante no era volver a Chile sino “no separarse de su amado (…) Había ya tomado su decisión: sería la compañera de Pablo, fueran cuales fueran las circunstancias, los conflictos y las dificultades”.

“Pablo, a su vez”, leemos (p. 335), “sentía un férreo compromiso no solo con su pueblo y sus luchas, no solo con su acción y su poesía militante, sino también con su Chascona, a quien ya había esposado de manera simbólica en una ceremonia íntima una noche bajo la blanca luna de Capri”.

“Como si nunca hubiera caminado/ sino contigo, alma mía,/ como si no supiera caminar/ sino contigo,/ como si no supiera cantar/ sino cuando tú cantas”.

Lecturas complementarias

Los versos del capitán, Pablo Neruda.

Mi vida junto a Pablo Neruda, Matilde Urrutia.

Neruda. El llamado del poeta, Mark Eisner.



Google news logo
Síguenos en
Mauricio Flores
  • Mauricio Flores
  • mauflos@gmail.com
  • Periodista, estudió Ciencia Política y Administración Pública en la UNAM
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.