Política

Palacio de cartas

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Instauramos el enfrentamiento sin siquiera detenernos en su horror. Apostamos por la anormalidad a expensas de las posibilidades que debería traer cierto grado de estabilidad. Lo anterior no es la adecuación a lo nocivo. El momento mexicano insiste en la apuesta por lo inestable. Ningún país se fortalece de la pérdida de interlocutores con el poder, aunque éste así lo crea. Un gobierno que quiere hablar de política con el verbo creer está condenado a sólo ver su propaganda.

Aprovechando el legado de nuestras tradiciones centralistas, extendimos los espacios de simulación. Mentir alrededor de las leyes es el siguiente paso a las mentiras sobre la realidad. El presidente debería dejar de suponer lo que dice la Constitución y empezar a conocerla.

Se ha soltado la demagogia en quien no tenía necesidad de ella: el Congreso. Si no rompe su silencio la demagogia se habrá hecho también de la Corte; su presidente ya había dado aviso: quería que la ley escuchara a las urnas. No a sus principios fundacionales.

En la obsesión de la política mexicana con sus nombres, personajes portadores de supuesta infalibilidad, se abandona la aspiración social para encomendarse a la fantasía de individuos en la regencia.

El presidente debería dejar de suponer lo que dice la Constitución y empezar a conocerla

Los medios no influyen en la opinión pública porque cada bando tiene a los suyos. La ausencia de costos en las rutas del desdén no permite aliento sobre el futuro de nuestra relación con la corrupción, la equidad, los derechos humanos y la democracia.

No importa la presencia de nuestras ciudades en el catálogo de las más violentas. La medición de la vergüenza se pierde en la edición que profiere la mentira. La muerte pasó de ser noticia, dejamos de preocuparnos por ella. La velocidad se mide por el tiempo en que un simpatizante del gobierno actual tarda en dar una justificación que diluya los más de cuatrocientos mil muertos diversos que acumula la pandemia. Qué aberrante es el triunfalismo de un gobierno que actúa como si no tuviera responsabilidad sobre ellos.

Un país que renuncia a conseguir un dejo de normalidad jamás podrá domesticar su tragedia; un gobierno para el que la normalidad depende de la inexistencia de su critica, transforma al Estado en un castillo de cartas.

Maruan Soto Antaki

@_Maruan

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Maruan Soto Antaki
  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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