A cualquiera que haya asistido a un espectáculo de contorsionismo le parecerá familiar esta postura. Pues resulta que es una posición de yoga; de hecho, una de las más difíciles que existen ubicada en el nivel 56 en la escala de dificultad de 60 puntos del maestro BKS Iyengar.
En sánscrito, ganda significa mejilla o cara, y bherunda puede traducirse como intenso, poderoso, temible, extremo, terrible, haciendo referencia al ave mitológica de dos cabezas, Ganda Bherunda, avatar del dios Vishnu en la insólita lucha con su par divino, Shiva, encarnado a su vez en Sharabha, una mezcla de león y elefante, para la singular batalla.
También conocida como Parado de barbilla o de mentón, Ganda Bherundasana implica levantar el cuerpo en línea recta, colocando el mentón en el piso con el único sostén de los brazos flexionados; lo que requiere del practicante fuerza suficiente en abdomen, brazos, hombros y piernas. Profundizando en la postura, se realiza un arco avanzado en el que se colocan los pies al lado de la cabeza.
Como explica el yogui Rodrigo Delgado, más allá de que para la mayoría resulta imposible realizarla, “esta postura busca ayudarnos a encontrar la fuerza interna y externa para hallar el equilibrio y eliminar con humildad la ira que vive dentro de nosotros, y la que se encuentra a nuestro alrededor”.
Se dice que quienes dominan la práctica de Ganda Bherundasana “pueden lograr la conexión de los aspectos físicos y espirituales del cuerpo”.
Aunque ésta es una posición solo apta y posible para muy pocos practicantes avanzados, en su versión simple, el armado tiene pocos, pero arduos pasos: Inicia en Perro mirando abajo. Lleva tu peso hacia adelante, flexionando los brazos. Camina los pies hacia los hombros, y con mucho cuidado de no lastimar las cervicales, sube una a una, las piernas al cielo, colocando ligeramente el mentón en el tapete.
Entre sus múltiples beneficios, además de activar la energía del cuerpo, ayuda a tonificar la columna y los órganos abdominales, mejora el suministro de sangre a las diferentes glándulas, lo que eficienta su funcionamiento y aumenta su vitalidad. También estimula los centros nerviosos en el área de la pelvis, el pecho y la garganta, proporciona equilibrio al cuerpo, reduce el estrés mental y la tensión física y aminora distintos tipos de dolores corporales.
Marién Estrada
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