¿Cómo fue que el Homo sapiens predominó en el mundo? ¿Por qué los Homo habilis, Homo erectus, Homo ergaster, Homo antecessor, se extinguieron?
¿Qué fue lo que hizo especial al sapiens, primo hermano de los chimpancés? Yuval Noah Harari autor de: Sapiens: De animales a dioses:
Una breve historia de la humanidad (Debate, 2014), Homo Deus: Breve historia del mañana (Debate, 2016) nos contesta estas preguntas a través de sus libros, por cierto best sellers en el mundo.
El autor hace un recuento de la historia del sapiens donde hace 100.000 años al menos seis especies de humanos habitaban la Tierra.
Hoy solo queda una, la nuestra el Homo sapiens.
¿Por qué? El Homo sapien tuvo la capacidad de imaginar, de crear una realidad paralela, esa fue nuestra ventaja.
Como dice Harari, sí a un chimpancé le prometes que le vas a quitar un plátano porque en el cielo de los chimpancés va a tener miles, no te va a dar el plátano.
En cambio los sapiens o sea nosotros creamos realidades imaginarias: mitos, religiones, leyes, derechos humanos, la economía, el dinero hasta ciudades. Y sí los sapiens creemos en el cielo, en las utopías que cambian el mundo. ¿Cómo se logró?
Los humanos tienen la habilidad de cooperar y trabajar colectivamente construyendo otra realidad creada por ellos mismos.
Esa habilidad de cooperación de miles de hombres por creer en algo, de intercambió ideas, dieron como fruto una sociedad en donde se establecieron: normas, leyes, valores en la que creemos.
Se construyeron mitos, religiones, dioses y las tres grandes revoluciones que nuestra especie ha protagonizado: la cognitiva, la agrícola y la científica.
Esto es positivo y negativo: los nazis crearon una ideología en la que miles creyeron y contribuyeron.
Pero también hubo una resistencia que luchó por la libertad al mismo tiempo.
Las religiones luchan por el bien y también en su nombre se libran guerras en donde mueren millones.
La palabra nos hizo construir realidades alternas. El nuevo mundo del siglo XXI nos espera con un futuro donde las redes conocen cada uno de nuestros gustos.
La inteligencia artificial emula al ser humano casi para desplazarlo.
El hombre que contribuyó a la depredación de su mundo y ha demostrado que le importa poco la felicidad de millones de sus congéneres. No la tenemos fácil.