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Martes , 23.04.2019 / 21:23 Hoy

Cartel de espejos

Comida cuaresmal en la Comarca lagunera

María Isabel Saldaña

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La cuaresma es tiempo para la conversión y preparación para la fiesta de Pascua. La Iglesia católica marca cuarenta y seis días, desde el miércoles de ceniza hasta la víspera del domingo de Resurrección. En “aquellos tiempos en la Comarca Lagunera” se seguían los rituales católicos, los cuarenta días previos a la Semana Mayor eran tiempos de ayuno, penitencia y sacrificio guardados con respeto y con todas las reglas que la Iglesia católica determinaba.


Muchas de esas tradiciones se han acabado y han surgido unas nuevas como la semana Santa en el Cristo de las Noas o en Viesca con la procesión del silencio que es una oferta cultural, turística y religiosa. La cocina cuaresmal contenía toda una parafernalia que se debía de seguir; en caso de no hacerlo se cometía un grave pecado y si te agarraban sin confesar, probablemente el castigo sería el infierno, bueno, estoy exagerando sería el purgatorio.


La comida de cuaresma en La Laguna era sencilla, sabrosa. Las recetas han permanecido en las familias: sopas de lentejas, habas, garbanzos, caldo de camarón seco. Como no se podía comer carne se hacía pescado frito, empanizado o bien al mojo de ajo.


El pescado se comía en los meses que tenían r: enero, febrero, marzo, abril, septiembre, octubre, noviembre y diciembre que eran los meses más fríos, recordemos que esta región es de “tierra adentro” y no había los sistemas de refrigeración que hoy contamos. El pescado y los mariscos se traían de Mazatlán o de Tampico.


El arroz se elaboraba en todas sus variantes: verde, rojo, blanco y se prestaba para acompañar cualquier platillo. Las tortitas de camarón seco y las de papa no podían faltar, al igual que los chiles rellenos que podían ser de queso o de frijoles con sardinas, enchiladas rojas y los nopales en ensalada o en pipían.


En postres la capirotada era la reina y las princesas las torrejas y el flan. Una receta popular es la de la señora Cándida Ereña de Orúe inmigrante española que escogió la Comarca Lagunera como su tierra.


La receta de doña Cándida se llama “Torta de apachurrón”: al pan francés sin el migajón se le pone un chorrito de aceite de oliva y en orden los siguientes ingredientes: frijoles, sardinas, aguacate, cebolla queso y chipotle. Se envuelven en servilletas de papel y se les da un apachurrón. Son riquísimas. Las tradiciones laguneras han sobrevivido en el tiempo. La gastronomía es una de ellas y nos da identidad como laguneros.

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