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El sobrepeso, problema nacional

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  • El sobrepeso, problema nacional
  • María Doris Hernández Ochoa

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido reiteradas voces de alarma sobre los problemas derivados del exceso de peso en la humanidad. Ante esta urgencia, el gobierno mexicano finalmente ha escuchado, asimilado y respondido con campañas iniciales destinadas a abatir este problema de salud pública, que afecta a un alto porcentaje de la población.

La gravedad del panorama en nuestro país es tal, que México ocupa el segundo lugar mundial en sobrepeso. Esta condición ocasiona el deceso de alrededor de cincuenta mil personas al año y genera gastos al sistema de salud pública estimados en 98 mil millones de pesos, destinados a atender casos de diabetes, cáncer, problemas articulares y afecciones cardiacas; un escenario que solo puede compararse con una epidemia.

Tonatiuh Barrientos, director del Centro de Investigaciones en Salud Pública, afirmó que «la prevalencia de la obesidad en la población mexicana está influenciada por determinados determinantes comerciales como el consumo de productos no saludables que favorecen la acumulación de grasa». Se refiere específicamente al consumo de bebidas azucaradas, energizantes y alcohol, que aportan más del 10 % de las calorías diarias.

Para reducir el problema, la OMS recomienda fortalecer la prevención y la atención sanitaria, reforzar las políticas para mejorar el ambiente alimentario, impulsar el uso de etiquetados de advertencia en alimentos empacados y asegurar la disponibilidad de agua potable.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición más reciente, más del 70 % de los adultos y alrededor del 35 % de los niños y adolescentes padecen sobrepeso. La cifra de obesidad asciende al 36.9 % en hombres, al 32.3 % en mujeres y al 37.3 % en niños de entre 5 y 11 años.

Los hábitos alimenticios negativos suelen heredarse en el hogar cuando no existe la capacidad de cambiarlos por falta de análisis sobre qué conviene consumir, priorizando en su lugar lo que gusta al paladar. Allí reside la trampa: ceder ante el placer sensorial de manera irracional.

Es evidente que el etiquetado que advierte sobre el exceso de componentes nocivos no es suficiente. Aunque señalan con claridad el riesgo, la población general suele ignorarlos, incluso en bebidas alcohólicas. En la capital, a pesar de la aplicación aleatoria del alcoholímetro y de la posible exhibición pública en la prensa, cientos de conductores siguen siendo trasladados al "Torito".

Por todo lo anterior, resulta no solo necesario sino urgente incluir la educación alimentaria en el currículo escolar. Esto justificaría la exclusión de alimentos "chatarra" en los puntos de venta y enseñaría a los alumnos a alimentarse sanamente. Esta tarea no tiene por qué ser costosa: los mercados ofrecen docenas de productos nutritivos y económicos, como los vegetales, además del recurso vital que es el agua.

Ahora bien, ¿cuál es el peso que cada persona debe tener? Existen tablas de consulta accesibles según la edad, género y estatura, pero todas coinciden en un factor indispensable: el ejercicio físico.

Si a nuestros abuelos les complacía ver a un niño "gordito" y lo celebraban, hoy esa imagen debe ser, indiscutiblemente, un motivo de alarma.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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