Política

“Día D”

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  • Marco Sifuentes

El consultor político ha estado a cargo de campañas de diversos partidos. ESPECIAL
El consultor político ha estado a cargo de campañas de diversos partidos. ESPECIAL

Fue también un 6 de junio pero de 1944, cuando se llevó a cabo el gran Desembarco de las fuerzas aliadas en Normandía, Francia, no para poner fin sino para asentar el gran golpe que fuera el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial y de la mayor amenaza en la historia moderna de la humanidad.

Inspirado en esa fecha, coincidente con las elecciones del día de ayer, se dio por nombrar a la jornada electoral como el “Día D” en casi todo el mundo, al menos democrático.

Al igual que en tan memorable y heroica fecha, tuvieron que pasar meses, y quizás años, para diseñar la estrategia, planear el evento y llevar a cabo la ofensiva.

Decenas de telegramas, reuniones y misiones entre Churchill, Roosevelt, de Gaulle y sus aliados; grandes movilizaciones de tropas, adiestramiento, espionaje y contraespionaje hicieron posible aquella hazaña.

Lo mismo pasa en las campañas políticas; nadie llega al Día D de la noche a la mañana; hubo que prepararse, organizarse, planificar, evaluar y revisar cada detalle antes de lanzarse al ataque.

Ayer, después de varios meses de trabajo; de embates mediáticos, recorridos, debates, visitas domiciliarias, sesiones virtuales, anuncios de radio y televisión, discursos, volantes, panfletos, posteos, tuits, fotos, videos, posicionamientos, contenciones y contrastes, guerra sucia, levantones, secuestros y autosecuestros, homicidios, susurros, lamentos y envalentonamientos, la cita con la democracia mexicana tuvo su desembarco en las urnas para elegir 15 gobernadoras y gobernadores, mil 923 presidentes municipales, mil 63 diputadas y diputados locales y 500 federales, además de miles de regidores en todo el país.

A la hora en que escribo esta columna, no tengo idea de cuál sea, haya sido o será el resultado final de todas y cada una de las contiendas, lo cual se empezará a atisbar a partir del cierre de las casillas y se irá despejando a lo largo de la noche, con el Programa de Resultados Electorales Preliminares, las encuestas de salida, las proyecciones y el cómputo final.

Aun así, quedará pendiente la judicialización de un sinnúmero de procesos que podrían resolverse hasta un día antes de que rindan protesta quienes resulten vencedores definitivos e incuestionables; además de alguno que otro proceso que sin duda se habrá de repetir.

Pues bien, las lecciones son las siguientes y, parafraseando a Jack “El Destripador”, vayamos por partes:

1. La dimensión del proceso. Jamás se habían sometido a la elección popular tantas y tantos candidatos, lo que hizo que la jornada empezara tarde y en un ambiente de total incertidumbre.

2. La pandemia. Que vino a cambiar nuestras vidas y, sin duda, fue un factor determinante durante todo el proceso electoral.

Alcaldías y congresos locales habrá para todos; sorpresas y acusaciones de fraude, también

3. La equidad de género. Que llegó para quedarse y por primera vez en la historia del país, le dio la oportunidad a igual número de hombres y mujeres de ser votados por sus electores.

4. La judicialización de los procesos. Nunca antes se habían ganado y perdido tantas candidaturas por no cumplir con los requisitos de elegibilidad, por errores en la integración de las coaliciones, fallas procedimentales de los partidos y chapucerías a los cargos de los contrarios, apoyados por autoridades electorales locales corruptas.

5. El crimen organizado. Que pone, quita, intimida, interviene, financia y asesina a su antojo, sin que haya un poder que le haga frente y una sociedad que se atreva a ponerle un alto.

6. La polarización del país. Bajo el ramplón axioma de: “O estás a favor de la 4T o estás a favor del PRIAN”, que ha radicalizado y divido al país, sin darnos la oportunidad de encontrar una tercera vía que, salvo honrosas excepciones, como el caso de Luis Donaldo Colosio, no la representan ni Movimiento Ciudadano, ni los partidos emergentes y mucho menos el Partido Verde, que presentó como candidato a Gobernador de San Luis Potosí a quien representa la peor expresión de la política y de la sociedad mexicana.

7. La personalización de las campañas. Cada vez más, afortunadamente, la gente decide su voto en función de las personas que encaran y encabezan las candidaturas, fórmulas y coaliciones, lo que nos permite decidir con apego a lo que cada quien representa por sí mismo, con independencia del partido o coalición que lo postula.

8. La sociedad civil. Que sigue desorganizada y cuya función es usurpada por falsos liderazgos que responden a intereses ajenos a la mayoría y solo ven por su conveniencia económica, política y facciosa.

9. La guerra sucia. Que hoy se nutre de la ignorancia y la efervescencia de las redes sociales, para, a partir del anonimato, destruir el honor de muchos y lastimar a la sociedad entera.

10. La violencia política en función de género. Pues si bien hoy participan más mujeres, lo cierto es que la misoginia, el desprecio y la violencia verbal y física hacia ellas se ha vuelto más virulenta; el mejor ejemplo es el de quien sin duda será la alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce, de 27 años de edad, quien ya fue diputada federal y a quien, como rezaba aquel anuncio, la odian hombres y mujeres por igual, por el simple hecho de ser bonita, además de joven y amiga del Presidente.

Lo mismo pasó con muchas candidatas como Tere Jiménez, alcaldesa con licencia de Aguascalientes y Maru Campos, candidata a Gobernadora de Chihuahua, agredidas sin piedad por los gobernadores de su propio partido; Lorena Alfaro en Irapuato, Karla Fiesco en Cuautitlán Izcalli y la doctora Michelle Núñez de Valle de Bravo, las tres, candidatas a la alcaldía de su municipio y que fueron violentadas una y otra vez por hombres y mujeres necios evocados hace siglos por Juana de Asbaje.

Como colofón, me atrevo a decir que las encuestas siguen siendo un desastre; se venden y se compran, se prostituyen, se engañan a sí mismas y engañan a sus paganos. Salvo muy honrosas excepciones, son una lástima para la democracia mexicana.

Respecto a las proyecciones y con la deficiente y dudosa información disponible, reconociendo además, que soy estratega y no analista político, considero que Morena ganará la mitad de las gubernaturas en disputa, una más, una menos; que la Coalición Va X México, mal lograda por los líderes de los partidos que se resistieron a abrirse a la sociedad y agandallada por un tal Claudio X que se erigió como un líder “moral” de algo que daba para mucho más que una suma de emblemas, apenas logrará unas cinco, mientras que el partido Movimiento Ciudadano, más calculador que generoso, se estaría quedando con dos.

La tan reñida mayoría en la Cámara de Diputados, apenas la construirá Morena, gracias a sus alianzas, a los partiditos emergentes y desfondando una vez más lo poco que quede del PRI y lo peor que llegue al Congreso a través del PAN y del PRD.

Alcaldías y congresos locales habrá para todos; sorpresas y acusaciones de fraude, también; desilusión y desesperanza, mucha división y encono, más del que tenemos ahora; así como violencia, revancha e inquina a más no poder.

Solo nos queda una lección y una reflexión final: todo esto es mejor que cualquier otro sistema de gobierno, la guerra y la aniquilación que se vivía aquel 6 de junio de 1944, conocido por todas y todos como el “Día D”. _

Marco Sifuentes


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