Política

48 Lecciones sobre elecciones

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  • Marco Sifuentes

1 No eclipse a su jefe. Concluido el proceso electoral más grande en la historia de México, aprovecharé las 48 semanas que nos separan de la próxima elección para hacer una comparación entre Las 48 Leyes de Poder, de Robert Green y la realpolitik mexicana, a ver si aplican de manera universal como pretende su afamado autor.

La primera dice: “No le haga sombra a su jefe”.

Creo sinceramente que este mandato aplica en la figura de Mario Delgado, presidente nacional de Morena, quien, a la vista de su jefe político, hizo un trabajo más que satisfactorio como líder cameral en San Lázaro, lo que le valió el ascenso a la dirigencia de su partido.

Una vez instalado en su nuevo despacho, tuvo frente a si, la enorme tarea de darle forma y cara a todas y cada una de las candidaturas a gobernador, alcalde, diputadas y diputados locales, federales y regidores.

A gritos y sombrerazos por la composición de lo que se dice es más un movimiento que un partido político propiamente dicho, Delgado cumplió con la chamba sin grandes costos o bajas que lamentar.

Después, su tarea consistía en asegurar una mayoría calificada que le permitiera al Presidente de la República sacar adelante sus reformas constitucionales pendientes y, aunque no se logró consolidar semejante hazaña, lo que sí hizo fue ganar 12 de 15 gubernaturas; dejándole solo una al PRIAN, una al PAN y otra a Movimiento Ciudadano, además de cientos de alcaldías y decenas de mayorías en los congresos locales.

En pocas palabras, Delgado, no hizo lo que se le pidió, sino mucho más.

Habrá quienes se seguirán engañando a sí mismos, haciendo cuentas alegres y justificando su incompetencia, pero Morena no solo sigue en la jugada, sino que pintó con su tinta el territorio nacional, dejando apenas algunos lunares azules y naranjas, una espantosa verruga verde en San Luis Potosí y unas cuantas llagas rojas de ese PRI que se resiste a morir y que hoy por hoy solo gobierna en aquellos estados que se han negado la alternancia.

En todo este ajetreo, a Mario Delgado lo distingue la sobriedad, la sencillez y la discreción, a diferencia de sus antecesores, pretenciosos, protagónicos y conflictivos, especialmente Yeidcol Polensky, que salió muy mal de la dirigencia que un día le confió López Obrador, misma que dejó en llamas, para luego lanzarse a Jalisco a imponer su voluntad a unos candidatos y una militancia que terminó aborreciéndola.

Podrá no ser del agrado de muchos, pero Mario Delgado, ha cumplido con su misión y lo ha hecho sin estridencias ni protagonismos groseros.

Es, como dije al principio, un hombre sencillo, con luz propia, y que jamás ha tenido la más mínima intención de eclipsar a su jefe.

Ayer le pregunté cuándo concluye su mandato y me respondió que, en octubre de 2023, lo que significa que tendrá como última prueba la elección del Estado de México, como antesala a la elección presidencial de 2024, año en el que también me ha dicho no será líder de Morena, pues no buscará su reelección.

Un día me lo encontré a las 6:00 de la mañana en el aeropuerto de la Ciudad de México, solo y de la mano de su pequeña hija, sin el aparato que acostumbran quienes ocupan un cargo como el suyo o menor. Ese es Mario Delgado.

ceo@mkf.mx


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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