Sociedad

No será el PAN

  • Columna de Marco Sifuentes
  • No será el PAN
  • Marco Sifuentes

Si halago en boca propia es vituperio, en boca impropia, vituperio es halago.

Además de Coahuila e Hidalgo, el Estado de México y Colima no han visto salir el sol de la alternancia en sus respectivos horizontes, aunque más tarde que nunca lo harán, pero ya  no con el PAN, especialmente Colima y Coahuila, donde este partido estuvo a punto de lograr la hazaña si no fuera porque al final se dejó vencer a manos de un moribundo PRI, casualmente, luego de dos consecutivos intentos encabezados por sendos aspirantes que comparten una dudosa reputación que poco los diferenció de sus oponentes, quienes finalmente resultaron vencedores.  Los primeros, Jorge Luis Preciado, que en plena campaña escupiera aquella elegante frase: “Su lechita y a dormir” y Guillermo Anaya, menos básico pero también por el estilo; Ignacio Peralta y Miguel Riquelme, los segundos, actualmente gobernadores.

Todas las encuestas, pero sobre todo las tendencias, apuntan a que en estos estados Morena se alzará con las gubernaturas, rebasando a un Acción Nacional que ya no la vio llegar, pese a tantos intentos, y todo por haberse desviado del camino, infestado por personajes perniciosos que sólo buscaron el beneficio propio, alejándose de las causas y el decoro que persiguieron y mostraron sus fundadores.

En el caso de Coahuila, parecía que sólo Memo Anaya cubría el perfil para ocupar la candidatura, o más bien que era el más afianzado con la dirigencia nacional, además de mantener una base de incondicionales que controlaba para sí el padrón de miembros activos, pero jamás terminó de llenarle el ojo a los electores y, aunque suelen decir que la tercera es la vencida, Memo cada vez trae más marcado el marchamo de perdedor en la frente.

Algunos voltean a ver a Zermeño, pero advierten en sus hijos una amenaza, como lo han sido hoy en Torreón, la ciudad que por tercera vez gobierna su padre y donde se les mira muy inquietos.

Suena también Marcelo Torres, diputado local y ex líder nacional del PAN por un día, quien asume que la tiene más fácil montándose en el trabajo de Zermeño y tratando de conservar la alcaldía, que lanzándose a una incierta aventura por un estado que no conoce y no lo conoce, aunque probablemente se la tenga que disputar a Luis Fernando Salazar, a quien Memo debe parte de su ascenso y que ya una vez le perdió el respeto a Zermeño, ganándole la nominación a la senaduría y mandándolo a la banca.

El PRI se conformaría con asegurar la mayoría en la próxima legislatura local para cerrar sin sobresaltos y entregarle el palacio de gobierno a quien le ordene Yunowjú, ya sea Guadiana, pese a su avanzada edad, el ex priísta y desabrido Javier Guerrero o algún nuevo liderazgo que pueda surgir.

Unidad Democrática de Coahuila, que preside Emilio de Hoyos y cuyo liderazgo moral recae en Lenin Pérez, paradójicamente, único diputado federal de mayoría por el PAN, podría poner fin a un largo periodo de alianzas entre ambos partidos y lanzarse por su cuenta o decantarse por una alianza menos azul y más fructífera .

Ahora los leo yo: ceo@mkf.mx 

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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