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Miércoles , 20.02.2019 / 11:10 Hoy

A puerta cerrada

Cómo entrenar al dinosaurio 3

Marcela Gómez Zalce

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La victoria es más satisfactoria cuando se conoce la derrota. Los partidos políticos opositores a Morena viven una caída en barrena desde el proceso electoral del año pasado. Las elecciones presidenciales develaron un voto de castigo contra las políticas y acciones impulsadas durante décadas por sus liderazgos. El PRI ha navegado las aguas de la adversidad con distintas máscaras tratando de emular el cambio, su fracaso electoral en 2000 dejó claro que no era infalible, en 2006 actuó como comparsa ante el fraude del PAN logrando así permanecer en el andamiaje social y político que ya crujía, y 2012 alcanzando el clímax de corrupción e impunidad obligando a la nomenklatura tricolor a nominar como su candidato presidencial a un perfil no priista.

El resultado ante lo que se preveía como la debacle obligó al PRI, en la recta final electoral, a tratar de rescatar su golpeada hegemonía territorial sin éxito. El tsunami moreno arrasó sorprendiendo y atropellando todo a su paso. Los priistas sumidos y hoy como nunca, alertas, empiezan a medir los ánimos internos ante los tambores de guerra que hace semanas suenan desde Palacio Nacional.

Y justo en unos meses el PRI deberá elegir dirigencia. La disyuntiva es, una vez más,

renovarse o morir (nuevamente en el intento). Difícil tratar de reinventarse ante una clara división interna y la ola de descrédito que los salpica sin misericordia aquí y allá. Mas a río revuelto, mi estimado, ganancia de soñadores.

Uno de los personajes al que le guiñan el ojo para ser líder del rebaño (descarriado) es el ex rector de la UNAM y ex secretario de Salud José Narro Robles. Académico, médico y sin duda político de peso completo, Narro podría encabezar esa misión (im)posible para cohesionar y fortalecer esa singular oposición en la era López Obrador. Y en esa fórmula manejan también a Ivonne Ortega, ex gobernadora de Yucatán y con amplia trayectoria política, quien ha levantado la mano para entrarle al toro priista por los cuernos.

Narro no ha reaccionado ante las sugerencias tricolores quizá sopesando el panorama nacional, por demás complejo, o también alargando tiempos para una mejor negociación. Lo cierto es que vencer es el arte que se aprende en las derrotas. Pronto veremos si el PRI asimiló esta última violenta sacudida de la historia que le demostró, entre muchas cosas, el cambio de paradigma y la urgencia para su absoluta transformación.


@GomezZalce



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