Hay una pregunta bastante simple que dice mucho sobre una ciudad: ¿qué puedes hacer en ella cuando termina tu jornada?
En muchas ciudades la respuesta suele ser corta. Ir a cenar, tomar un café, entrar a una plaza comercial, pasar al supermercado o regresar a casa. Buena parte de nuestra vida urbana se ha organizado alrededor del consumo y terminamos asociando salir con gastar dinero, a causa de la falta de espacios públicos dignos, gratuitos y accesibles.
Por eso me parece interesante mirar desde ahí lo que ocurrirá en Tamaulipas del 2 al 11 de octubre con el Festival Internacional en la Costa del Seno Mexicano.
Durante diez días, los 43 municipios del estado recibirán actividades artísticas y culturales con entrada libre. Más de 1,200 artistas participarán en más de 300 presentaciones que incluyen música, danza, teatro y distintas expresiones dirigidas a públicos de todas las edades.
Durante esos días tendremos algo que muchas veces escasea en nuestras ciudades: razones para salir de casa simplemente porque está pasando algo. Y eso importa.
Importa porque una ciudad se construye con experiencias compartidas. Con lugares donde alguien pueda escuchar una música que nunca había oído, donde una niña entre por primera vez a un teatro, donde una familia llegue a una plaza y descubra que esa noche hay un espectáculo.
La entrada libre amplía todavía más esas posibilidades. Permite llegar por curiosidad, probar algo diferente y elegir un evento sin tener que calcular primero cuánto costará la experiencia.
También cambia nuestra relación con los lugares que habitamos.
Una plaza con un concierto se vive de otra manera. Un teatro lleno genera otra dinámica. Una calle que recibe una actividad artística reúne durante unas horas a personas que probablemente jamás habrían coincidido ahí.
La cultura puede hacer eso: modificar temporalmente la manera en que usamos la ciudad y recordarnos que el espacio compartido también puede servir para encontrarnos, sorprendernos y disfrutar.
Quizá ahí está una de las oportunidades más interesantes de esta edición del Festival. Tenemos diez días para salir de nuestra rutina.
Podemos escoger algo que jamás hayamos visto, buscar qué artistas llegarán a nuestro municipio, llevar a nuestras familias a una función, invitar a alguien o simplemente entrar a un evento porque nos dio curiosidad.
La cartelera completa puede consultarse por municipio y por artista en www.itcadigital.mx/festival. Vale la pena revisarla con tiempo y elegir al menos una actividad que normalmente no estaría en nuestros planes.
La cartelera da bastante margen para hacerlo. El Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández abrirá oficialmente el Festival en Reynosa; también llegarán propuestas internacionales como Momi Maiga, músico senegalés que mezcla la kora africana con jazz, flamenco y música clásica, y el Irish Dance Theatre, además de artistas como Manoella Torres y el argentino Nahuel Pennisi.
Entre las propuestas creadas desde Tamaulipas destaca Entre viento y marea, una producción de danza contemporánea dirigida por Cecilia Lugo, con Jaramar Soto, el Centro de Producción de Danza Contemporánea del INBAL y bailarines de distintas regiones del estado. Hay suficiente variedad como para entrar a la cartelera buscando un nombre conocido y terminar descubriendo algo completamente distinto.
Tal vez ahí esté también una forma distinta de medir el éxito de un festival: en la cantidad de primeras veces que provoca. Del 2 al 11 de octubre Tamaulipas tendrá cientos de oportunidades para hacerlo.
Aprovechémoslas. Una ciudad que tiene cosas que ver, escuchar, descubrir y compartir, también se siente más viva. Y eso es una buena razón para salir de casa.