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Economía mexicana, entre lo político y lo económico

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Sería fácil proyectar la economía de cualquier país si su futuro dependiera sólo de variables económicas, si las decisiones políticas fueran neutrales y si, en un mundo como el actual, la geopolítica no tuviera peso. Pero esa realidad no existe. Quienes analizamos y tratamos de anticipar el rumbo de las economías sabemos que lo económico, lo político y lo geopolítico están entrelazados.

Siempre he estado atento al futuro de la economía mexicana. Es el país donde vivo, donde está mi familia y donde quiero seguir viviendo. Por eso me preocupa su rumbo. Durante los últimos años los resultados económicos han sido insuficientes y, a mi juicio, una parte importante de ello responde a decisiones políticas que afectaron la confianza y la inversión.

Durante la administración de López Obrador, México registró un crecimiento económico promedio muy inferior al observado en los tres gobiernos anteriores. Es cierto que enfrentó una pandemia extraordinaria, pero atribuir a ella todo el bajo desempeño sería ignorar decisiones internas que también tuvieron consecuencias.

La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México fue una de las primeras grandes señales. Más allá de su costo económico, transmitió a inversionistas nacionales y extranjeros un mensaje preocupante: un proyecto de largo plazo podía modificarse radicalmente por una decisión política. En economía, la confianza es un activo difícil de construir y muy fácil de perder.

A ello se sumaron inversiones multimillonarias en proyectos como Dos Bocas, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el Tren Maya. Independientemente de su valoración política o social, la pregunta económica debe ser inevitable: ¿qué rentabilidad generan, cuánto cuestan al Estado y qué recursos dejan de destinarse a otras necesidades?

Pero mi mayor preocupación está en las instituciones. La reforma al Poder Judicial y las dudas sobre su independencia han incrementado la percepción de incertidumbre jurídica. Para invertir a largo plazo no basta con encontrar oportunidades: se necesita certeza, reglas claras y confianza en que los contratos y los derechos serán respetados.

México necesita inversión nueva, no sólo para mantener operaciones existentes. Necesita infraestructura, energía, educación de calidad, un sistema de salud eficiente y condiciones que permitan aprovechar oportunidades como la relocalización de cadenas productivas.

La administración actual no puede permitir que la agenda política absorba toda la atención. México tiene enormes posibilidades, pero también pendientes. La corrupción y la impunidad son obstáculos que debemos combatir.

No se trata de ser pesimistas. Al contrario: se trata de reconocer que tenemos un país con un potencial extraordinario. Recuperar la confianza, fortalecer las instituciones y colocar el crecimiento económico entre las grandes prioridades nacionales es indispensable. Rectificar no significa fracasar. Es reconocer qué no está funcionando y tener la voluntad de cambiarlo.


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Manuel Somoza
  • Manuel Somoza
  • Presidente de Somoza y Asociados, Asesor Financiero Afiliado a GBM. Economista por la Universidad Anáhuac con maestría en Finanzas por el Tec de Monterrey.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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