Viene un año sobre ruedas para la Zona Metropolitana de Guadalajara. Sobre ruedas, digo, porque queda claro que una de las apuestas del gobierno de Enrique Alfaro y su gabinete para el resto de la administración tiene que ver con el transporte público.
Por supuesto que la joya de la corona será la Línea 4 del Tren Ligero, que unirá Tlajomulco de Zúñiga con Guadalajara en una ruta que puede aliviar la movilidad de miles y miles de personas. Si todo sale como se planea, esta nueva línea será inaugurada por los todavía gobernador y presidente Enrique Alfaro y Andrés Manuel López Obrador.
Pero no es lo único que hará el gobierno estatal. Hace un par de semanas se anunció la modernización de sistema de tráfico de la Línea 1 del Tren Ligero, la más antigua de la ciudad; y apenas el miércoles se anunció también un remozamiento completo del Macrobús, esa línea que recorre toda la Calzada Independencia, de punta a punta.
Los lectores dirán que todas estas acciones tienen un fin político-electoral. Seguramente sí, pues es una regla de cualquier gobierno en el poder echar toda la carne al asador para demostrar que se trabaja. Pero sea como sea, si las acciones que se realizan benefician a la población, bienvenidas. Son los usuarios del transporte público los que salen ganando.
El transporte público tiene que ser una de las principales prioridades de cualquier gobierno. Si los usuarios tienen alternativas cómodas, seguras y eficientes para su movilidad, la ciudad se convierte en el horas de las personas. Moverse rápido y tiempo debe ser un beneficio, no una carga para los millones que se desplazan a diario entre hogar, escuela y trabajo.
Estoy convencido de que la Secretaría de Transporte, que dirige Diego Monraz Villaseñor, ha cumplido con las expectativas. Es evidente el avance que se ha logrado este sexenio en esa materia, porque entre otros proyectos que funcionan está Mi Macro Periférico, por ejemplo. Por supuesto que siempre habrá dimes y diretes, y capacidad de mejorar el transporte. Pero a este rubro yo, en lo personal, les cuelgo una medalla. El reto será mantener el ritmo de mejoras y no abandonar el transporte público en el futuro.