Hay nombramientos que ocupan titulares; otros, en cambio, marcan una época. La reciente designación de Ana Leticia Szymanski Acosta como directora de Tecmilenio Campus Tampico pertenece a esta segunda categoría. No solo por la relevancia del cargo dentro del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey, sino porque se ha convertido en la primera mujer en asumir la máxima dirección de esta institución en nuestra región. Un hecho que trasciende lo administrativo para convertirse en un mensaje poderoso sobre liderazgo, preparación y perseverancia.
Quienes hemos coincidido con ella en las aulas durante más de dos décadas sabemos que su historia empezó en los pasillos, con los estudiantes, en la escucha atenta. Su llegada a la dirección no es una casualidad, sino la consecuencia natural de años de trabajo, disciplina y compromiso. Ser la primera mujer en dirigir el Campus Tampico es un hecho histórico. ¿Qué significa este logro a nivel personal y qué mensaje envía a las nuevas generaciones?
“Lo asumo con mucho respeto y una profunda responsabilidad. Más que un logro personal, lo veo como un paso que refleja algo en lo que creo firmemente: el liderazgo no tiene género; tiene preparación, carácter y propósito. Este nombramiento también visibiliza que los espacios están ahí y que pueden ser ocupados por quienes se han preparado y están dispuestos a asumir el reto. No es un punto de partida, es el resultado de un camino de constancia, aprendizaje y decisiones valientes”.
La educación ha cambiado. Los estudiantes de hoy ya no buscan únicamente un título profesional; buscan un propósito y una conexión real entre el aprendizaje y el impacto que desean generar. Desde esa visión, Szymanski ha impulsado un modelo donde el bienestar emocional ocupa un lugar tan importante como el éxito académico.
Usted ha impulsado el desarrollo socioemocional en la educación. ¿Por qué es tan vital este aspecto?
“No hay aprendizaje profundo sin bienestar. En Tecmilenio hemos puesto al estudiante al centro de nuestro modelo educativo, porque una persona que se conoce, que gestiona sus emociones y encuentra sentido en lo que hace, no solo aprende mejor, sino que se desempeña con mayor equilibrio en su vida profesional y personal. Las habilidades socioemocionales no son un complemento, son la base del éxito actual”.
En tiempos donde la innovación tecnológica transforma el panorama educativo, su apuesta sigue siendo profundamente humana. Cree en una educación flexible, pero comprometida con los valores.
¿Qué tipo de liderazgo necesitan los jóvenes y cómo se forma desde las aulas?
“Un liderazgo cercano, con propósito, conciencia social y capacidad de generar resultados en equipo. Un liderazgo que escuche, incluya y sepa actuar en contextos complejos”. Desde las aulas se forma a través de experiencias reales: proyectos, retos y vinculación con el entorno, pero también desde el ejemplo. Los estudiantes aprenden liderazgo observando cómo lideramos como institución.
¿Cómo imagina el futuro de la educación en Tampico en los próximos diez años?
“La imagino más flexible, conectada con el entorno y centrada en la persona. La inteligencia artificial jugará un papel clave: nos permitirá personalizar el aprendizaje y potenciar las capacidades de cada estudiante en tiempo real. Pero también nos reta a formar personas con pensamiento crítico, criterio y ética para usar estas herramientas de forma responsable. Veremos una mayor vinculación con empresas y organizaciones. El gran reto será mantener el equilibrio: que la tecnología potencie el aprendizaje sin sustituir la formación integral del ser humano”.
Respecto al legado que desea construir, la directora tiene una visión clara: “Me gustaría dejar un campus cercano, humano y enfocado en resultados. Aspiro a consolidar un semillero de profesionistas enfocados en cambiar su entorno. Al final, la huella está lo que las personas que formamos logran transformar”.
Ana Leticia Szymanski Acosta no solo lidera un campus; dirige una visión. Una comunidad que hoy escribe una nueva página de su historia con el nombre de una mujer al frente.