El futbol ha sido muy cruel con el Santos. Ha jugado bien por momentos, pero sigue penalizando los mismos errores que el pasado torneo; ha habido una mejoría futbolística, pero los errores siguen estando presentes.
La defensa, a pesar de tener dos muy buenos centrales (Balanta y Ortega), sigue siendo endeble.
La explicación más sencilla que es que ambos centrales no pueden contenerlo todo. A veces lo hacen, pero no siempre va a ser así.
El Santos a veces parece un embudo, donde llega un momento por donde todo entra y al final sales los errores por la punta del cono.
El resultado termina siendo una fuga que por momentos parece irreparable.
Tres partidos donde el Santos ha mostrado, por momentos y ciertos lapsos, buen juego, buenas hechuras y capacidad para concretar.
Pero así como ha hecho algunas cosas bien, también ha hecho otras muy mal.
Los refuerzos ya se notan, para bien. Pero algo anda circulando en el ambiente que genera esa sensación de que le equipo no termina por cuajar. Primero Necaxa, luego Toluca y ahora Bravos de Juárez.
Lo de Necaxa fue una verdadera desgracia, por aquel error de Acevedo que terminó impactando de fea manera en las acciones siguientes, donde el Necaxa se puso en ventaja demasiado pronto en el partido.
Esa reacción que el equipo tuvo fue muy meritoria, viéndose incluso mejor que su rival, y con un hombre menos.
Pero la suerte ya estaba echada. Lo de Toluca también es difícil de digerir, porque el Santos empezó ganando, y jugando bien.
El Santos hizo lo que muy pocos han logrado: desconcertar al Toluca, y en su casa.
Ese día el que generó el punto de quiebre fue Francisco Rodríguez, que echó a su equipo para atrás. Tal vez preocupado porque el rival de enfrente era mucho, demasiado.
Por lo que haya sido, queda claro que esa noche el Santos perdió porque cambió el sistema sobre la marcha.
Lo que es innegable es que cuando el Toluca se pone serio y se siente lastimado, su reacción es incontenible. Esa puede ser una pequeñísima justificación para esa derrota.
Y lo de domingo ante Bravos, digamos que fue justo al final, porque ambos equipos hicieron lo necesario para ganar.
El cierre del Santos fue mejor y pudo ganar el final, pero la suerte y el futbol no han andado de buenas con el Santos.
La cosecha arroja un punto de nueve y unas sensaciones de angustia. El Santos necesita mejorar porque aunque el futbol sea rescatable, los resultados ya están siendo pésimos.