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El Santos se estrelló en Tijuana y quedó viendo estrellas

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Inesperada sacudida, sobre todo por la manera. Xolos lo castigó cuatro veces y pudieron ser más. 

El peor partido del Santos en lo que va de su resurrección. Las seis victorias consecutivas siguen estando intactas, históricas y merecidas. 

De eso no hay duda. El Santos, nuestro Santos, ha regresado. 

No debemos dudarlo, porque nos lo demostró y lo vimos en directo. 

Pero la derrota del domingo nos recuerda que son humanos y que, claro está, son propensos a equivocarse, a tener un mal día y, también, a no funcionar al 100% como lo hicieron en los anteriores seis partidos. 

En Tijuana no les salió nada, al igual que la actitud con la que muchos jugadores salieron: cero actitud. 

Tal vez en la idea la traían, pero en el funcionamiento no se notó; faltó la conexión cerebro-cuerpo (o piernas). 

Pareciera como si el equipo se encontrara en otro partido, en otro escenario, en otro contexto. 

Por momentos me pasó por la mente la idea de que, después de las seis victorias seguidas, algunos jugadores sintieran que el trabajo ya estaba hecho.

Vimos al Santos de los partidos desgraciados: pelmazo, lento, sin idea, corriendo sin sentido y, sobre todo, sin futbol y con desatenciones defensivas. 

Obviamente también sin gol (aunque metió uno). En pocas palabras, el Santos perdió todo lo que había ganado en sus seis partidos anteriores; se perdió en ese partido ante Xolos, porque no creo que se haya perdido de manera permanente. 

Bien desmenuzó Renato Paiva, en su comparecencia, los detalles que él considera fueron clave para que su equipo sucumbiera de tal manera. 

Que el tropiezo sirva para que todos entendamos que la emoción, la felicidad y el derroche de pasión, ya pasaron (de momento). 

Toca que se vuelvan a colocar el chip de la mejora continua y dar, otra vez, el 100% en concentración, compromiso, actitud y futbol, como lo hicieron en los anteriores seis partidos que sirvieron para catapultar al equipo a lo alto. 

El Santos ya estuvo en el infierno y salió de ahí, con alas de ave Fénix.

Quedan tres partidos donde la concentración deberá estar al máximo. 

El domingo viene Necaxa al TMS. Después habrá que visitar a un Atlante inestable, para cerrar en casa ante León. 

Esperemos que para ese día el Santos tenga hechos sus deberes y nos regale una última jornada apasionante con premio incluido: la clasificación. 

La afición deberá acompañar a su equipo nuevamente, en masa. 

Es cuando más los van a necesitar. Aquí no ha pasado nada. Borrón y cuenta nueva y a seguir fortaleciendo el binomio equipo/afición.

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Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • luismrdzcruz@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde Enero del 2009. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Información de Universidad La Salle Laguna, con Maestría en Educación por Universidad Interamericana para el Desarrollo.
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