El miércoles pasado se instalaron los Consejos Locales del Instituto Nacional Electoral en todo el país. En total 32 consejos, conformado cada uno con seis consejeros, el o la consejera presidente (vocal ejecutivo local), y las representaciones de los ocho partidos políticos nacionales. En Guanajuato se instaló puntual a las 11:00 horas, en el edificio propio del INE en la capital.
(Por cierto, estos edificios propiedad del INE en algunas entidades y distritos fueron parte de un ambicioso programa inmobiliario que buscaba economizar el enorme gasto en rentas que ejerce el instituto: al menos 332 inmuebles, más lo que ocupan las oficinas centrales. Así se logró la donación de inmuebles y terrenos por parte de autoridades locales y la construcción de varias sedes, entre ellas la de Guanajuato, ubicada en la colonia Cúpulas, que se construyó en 2012. Desgraciadamente los recortes presupuestales que sufrió el instituto durante el sexenio de Peña Nieto, y sobre todo de López Obrador, han obligado a detener o retardar varios proyectos, incluso el de la ampliación de las oficinas centrales en 2017. Tuve el gusto de participar en la inauguración de la sede donde sesionamos ahora, acompañando a Leonardo Valdés).
Me llamó agradablemente la atención que la Junta Local Ejecutiva está integrada únicamente por mujeres, todas funcionarias competentes, producto del Servicio Profesional Electoral Nacional, la cantera de especialistas electorales más importante del continente. Me da aliento porque estoy convencido de que las damas son más honestas y esforzadas –en general—que muchos caballeros. Ni modo.
Yo colaboré con el viejo IFE como consejero local en las elecciones de 2000, 2003, 2006 (¡huy!), 2009 y 2012. Acompañé a varios vocales ejecutivos: Carlos Guerra, Gerardo Hernández, Antonio Manjarrez, Alejandro Scherman y Jaime Juárez: puro machín, pero eficaz. Fueron 15 años muy estimulantes, en los que participamos en la construcción de una virtuosa institución, garante de comicios transparentes y equitativos. Un aporte de México para el mundo democrático. Pude ahora saludar a muchos antiguos trabajadores y amigos que se mantienen en activo en la Junta, a pesar de que el INE se ha desprendido de alrededor del 15% de su capital humano desde el arribo de Guadalupe Tadei en 2023.
Me duele observar cómo esta institución meritoria se ha colonizado mediante la imposición de consejeros generales cercanos a la 4T. Pude observar de primera mano el desaseo de la selección del 2023, porque participé. Relaté el cochinero en dos artículos que publiqué entonces (“Trampas” 10/03/2013, e “INE, selección accidentada” 17/03/2023). Luego empeoró con la reciente perpetración del 22 de abril, cuando tres nuevos reclutas consolidaron la mayoría morenista en el Consejo General.
La sesión de instalación transcurrió sin mayores desplantes. Consejeros y representantes expusimos los posicionamientos políticos pertinentes. Yo leí un comunicado enérgico que me compartieron de la representación nacional de SOMOS. Todo bien. Y sucedió lo previsible: el bisoño representante de Morena hizo méritos ante sus superiores en el partido, y se lanzó contra el Prian. Los representantes de estos partidos lo zarandearon y hasta ahí la cosa.
Yo espero que los participantes en esa herradura democrática asumamos nuestras responsabilidades particulares, priorizando el interés común. Hay muchos retos en lo inmediato, y debemos asumir la competencia por los votos ciudadanos con altura de miras. Como consejero intenté siempre ejercer el diálogo y la tolerancia hacia la contraparte; quiero creer que como representante no abandonaré el privilegiar los oídos por sobre la lengua.