Entonces, el proyecto geopolítico de Donald Trump comenzó a exhibir los presuntos vínculos de personajes de Morena con el narcotráfico y el crimen organizado. Ante esas acusaciones, Sheinbaum siguió la línea marcada por López Obrador: negar cualquier relación y cerrar el paso a la detención o extradición de militantes morenistas.
La razón política parecía evidente: sin el liderazgo de AMLO, Morena podría fracturarse en una lucha interna feroz.
La revocación de la visa de Andy López Beltrán elevó la tensión.
El hijo del expresidente calificó la medida como injerencista y recibió el respaldo de gobernadores y legisladores morenistas. Sheinbaum adoptó la misma narrativa.
Sin embargo, algo cambió. Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, participó en Buenos Aires en la 40.ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada por la DEA. Allí, Terry Cole, director de esa agencia, lo llamó “socio de confianza” y “buen amigo de Estados Unidos”.
Ese reconocimiento encendió las alarmas en Palenque. Harfuch, adversario político de AMLO y sobreviviente de sus intentos por marginarlo, no solo era valorado por Washington: podría convertirse en una pieza decisiva de la cooperación bilateral contra el crimen organizado ligado a Morena que desprotegería a Andy y al mismo AMLO.
López Obrador, según distintas fuentes, exigió a Claudia la salida de García Harfuch é impulsó el regreso de Rubén Rocha a la gubernatura de Sinaloa para escalar el blindaje de políticos morenistas señalados por sus presuntos nexos criminales contra EU.
Pero la respuesta ya no fue la esperada. Nadie cerró filas públicamente con Rocha Moya, quien incluso enfrentaría, sin fuero, su aprehensión y extradición a los EU.
Por primera vez, el caudillo dió una orden y descubrió que no todos estaban dispuestos a obedecerla: Sheinbaum, no AMLO, es la que posee el verdadero poder para protegerlos. Y García Harfuch es indispensable para ello.
Ahí comienza la verdadera farsa: no en la repetición mecánica del maximato, sino en el instante en que el titiritero mueve los hilos y advierte que la marioneta empieza a caminar por sí sola.