Qué tristeza con la policía.
La semana pasada hubo varios secuestros en el municipio más seguro del país; eso da sensación de derrota. Y que en él hayan participado policías nos da la sensación de que hemos fracasado en la educación de los cuerpos de seguridad.
San Pedro, por lo regular, era calificado como un lugar bien preparado desde el punto de vista policiaco y capaz de soportar los embates nacionales de la inseguridad y la violencia, que han ido creciendo, gradualmente, durante este régimen. Lo mismo sucede en todo el país, pero lo triste es que aquí en Nuevo León se suponía que San Pedro estaba inmune, gracias a la selección de policías y a la educación de los mismos.
Todo esto refleja que los niños y jóvenes también están bajo riesgo y que los ex policías tienen una pésima educación sobre valores y sobre la importancia de ser parte de un régimen de seguridad. Pero sobre todo me da pena, porque todos los esfuerzos que se hicieron desde la época de Mauricio han quedado ahora resentidos por un ejemplo muy triste, que es el ejemplo que nos muestra que ni aún en San Pedro han triunfado los medios de selección y educación de los grupos de seguridad.
Y si eso sucede en San Pedro, ya se imaginarán cómo está en Michoacán, Guerrero, Oaxaca, la Ciudad de México y otros municipios de la entidad. Este ejemplo nos muestra que no hay una política adecuada federal, ni estatal y que tampoco los municipios modelo están ajenos a la trágica fórmula del secuestro para ganar dinero en forma ilegal e inmoral.
Yo creo que uno de los problemas más serios es la pandemia y el otro es el reconocimiento y la resignación de que no podemos con el problema, y que tenemos que estar siempre viviendo con un temor permanente de perder nuestros valores, tanto físicos como morales.
Yo espero que no solo en San Pedro, sino en todo el estado, se practique una nueva fórmula; que se busque asesoría internacional y que se cumplan los compromisos del Presidente, de que iba a bajar la violencia y la inseguridad con las fórmulas que él diseñó. Pero, para reconocer el fracaso nacional, basta un ejemplo, que es San Pedro.
Descartes: Pienso, luego existo… Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de la violencia.
Luis Eugenio Todd
luisetodd@yahoo.com