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Sábado , 23.03.2019 / 01:41 Hoy

Desde mi rincón

El leprechaun

Luis Augusto Montfort García

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Cuenta una antigua leyenda irlandesa, que al final del arcoíris se encuentra una vasija de barro llena de monedas de oro, pero el “leprechaun”, un duendecillo vestido de verde con mandil de cuero, martillo de zapatero y con aspecto de anciano, suele hacer toda clase de travesuras a quien intente apoderarse de ese tesoro. Afirma también el mito, que es posible apresar al leprechaun con solo mirarlo fijamente y obligarlo a confesar la manera de llegar a la valiosa olla, pero basta con quitar la vista de él aunque sea por un momento, para que el travieso hado desaparezca.

Por la belleza de sus colores, desde siempre el arco iris ha encendido la imaginación de los hombres, relacionándolo inevitablemente con el amor eros, ya que al igual que sucede al contemplar el ilusorio arcoíris, el amor nos hace percibir cualidades y atributos en el ser amado, que según algunos psicólogos no son sino el reflejo de aquellos de nuestros propios rasgos que consideramos valiosos.

Así oímos a Benedetti cantarle a la mujer amada: “…si la sonrisa viene de muy / de muy adentro / usted puede llorar / sencillamente / sin desgarrarse / sin desesperarse / sin convocar la muerte / ni sentirse vacía / llorar / sólo llorar / entonces su sonrisa / si todavía existe / se vuelve un arco iris.”

Pero los científicos tienen al respecto una opinión más pragmática, dicen que el amor es solamente un proceso que de la corteza cerebral pasa al sistema endocrino y que debido a la dopamina, se convierte en cambios químicos en el hipotálamo y en respuestas fisiológicas. Por su parte el incorpóreo arco iris, no solo es lo que todos sabemos, un fenómeno físico de descomposición de la luz, sino que al igual que en el amor, cada espectador ve un diferente arco iris según sea el punto desde donde se encuentre.

Así pues, en el mundo real al igual que en el feérico mundo de la mitología irlandesa, entre unicornios, gnomos, duendes, elfos, sirenas, gigantes y hadas benéficas y perversas a quienes les gusta seducir a los hombres, aparece el leprechaun quien con su maliciosa sonrisa le dice al buscatesoros o al enamorado: “colorín colorado este cuento…”


lamontfort@yahoo.com.mx

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