Dos acontecimientos recientes marcan un quiebre para el régimen político; el abatimiento del líder del CJNG y la reunión en Miami del presidente Trump con mandatarios de 12 países de América Latina. Ambos hechos graves que demandan atención porque atañen a la seguridad nacional.
Resulta revelador que las prioridades del régimen sigan puestas en una reforma política que nadie solicitó y que ha dividido incluso a la coalición gobernante. La urgencia presidencial parecería no estar en lo que se dice, sino con la posibilidad de un resultado electoral adverso en 2027, ante el deterioro económico que se avizora y los malos gobiernos estatales y municipales de Morena. Frente a otras preocupaciones fundadas del país, el régimen busca imponer las de naturaleza electoral.
El descabezamiento del principal grupo criminal fue una gran noticia. Sin embargo, se ha asumido una postura pasiva que alimenta la especulación, como la versión de que la mandataria fue informada del operativo cuando ya estaba en curso. Además, por la desconfianza hacia policías locales y la Marina, no se activó oportunamente el código rojo para responder a la reacción violenta del CJNG.
Sea como fuere, eliminar a Nemesio Oseguera representa un logro histórico, pero exigía continuidad. Debía ser, además, prueba contundente de la determinación del Estado para combatir al crimen organizado. En lugar de ello, pesan las palabras del presidente Trump, quien afirma que en México, país al que considera el epicentro del narcoterrorismo, mandan los criminales.
La amenaza va en serio. No son baladronadas; la reunión en Miami fue un encuentro de jefes de Estado y responsables de defensa para discutir una estrategia militar contra los cárteles. Lo ocurrido en Venezuela a principio de año y lo anunciado por Cuba ayer, indican que Washington está dispuesto a pasar del discurso a los hechos.
En esta nueva realidad, gobernar exige algo más que administrar la coyuntura. El gobierno debe capitalizar el éxito del operativo con una política firme de seguridad, legalidad y presencia territorial, acompañada de una posición diplomática clara y enérgica ante Estados Unidos. Cuando el Estado acierta y no persevera, el éxito se vuelve episodio y la debilidad, sistema.