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Sábado , 23.03.2019 / 09:09 Hoy

Columna de Leopoldo Rivera Rivera

Ciudadanía mariguana: seamos buenos ganadores

Leopoldo Rivera Rivera

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Lo hemos dicho siempre: la gran mayoría de las y los usuarios de cannabis son personas productivas y respetuosas de la ley que incluso pagan impuestos. Una vez reconocido, por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el derecho de cuatro ciudadanos a usar la cannabis de manera "recreativa", poco más de 5 millones de mexicanos (cantidad de usuarios en México estimada en 2011 por la Encuesta Nacional de Adicciones) tendrán ahora la posibilidad de "salir del clóset" sin temor a que su uso de mariguana sea señalado como una actividad delincuencial que es necesario esconder.

Se requiere, sin embargo, hacer algunas observaciones. El uso personal de cannabis va más allá de lo "recreativo", término que hace parecer a los consumidores como solo interesados en diversión, cuando este uso puede estar encaminado a la introspección, la sanación y la relajación, además del mero esparcimiento.

Dados los abusos de autoridades de todo nivel que la interpretación de la ley en el tema de drogas y el no reconocimiento del derecho al consumo han traído contra los usuarios en nuestro país, se comprende que haya la tentación de salir a echar el humo en la cara a los policías y a restregar en el rostro la hipocresía de todos aquellos que ahora dicen "yo siempre estuve de acuerdo"; por no hablar de quienes pretenden seguir defendiendo una política absurda que ha llevado a un desastre de seguridad a nuestro país.

Sin embargo, como participante del movimiento cannábico mexicano, integrado por organizaciones que han propugnado un cambio en las leyes desde 2001, la invitación a las y los usuarios de cannabis es a tomar este reconocimiento, esta carta de ciudadanía otorgada por la SCJN, como una oportunidad para construir una cultura de urbanidad que nos permita integrarnos de manera natural a la sociedad, para lo cual habrá que evolucionar y desarrollar la discreción actual y las prácticas que la integran en normas de urbanidad y convivencia que permitan a la cultura absorber a los cannábicos de manera positiva.

Si bien la regulación se encuentra en embrión, es necesario atender algunas consideraciones, como el hecho de que la propia sentencia de la SCJN limita el uso del cannabis a los integrantes de Smart a ciertas circunstancias: no debe realizarse frente a menores ni frente a otros ciudadanos sin su consentimiento expreso.

También es necesario tomar en cuenta que una de las principales preocupaciones de quienes están en contra de una política diferente hacia el cannabis es que su creciente aceptación pueda significar un mayor consumo por parte de los menores de edad, entre quienes el consumo ha crecido significativamente en los últimos años. Si hay consenso ente quienes estamos a favor de regular de otra manera el consumo de mariguana y quienes están en contra es justo en este punto: los niños deben protegerse de un consumo temprano, por lo cual todas las iniciativas y propuestas contemplan esta protección.

No está demás tomar en cuenta algunas recomendaciones para que los consumidores de cannabis podamos integrarnos gradualmente al paisaje social, de una manera digna pero respetuosa y abierta pero responsable, por lo que propongo las siguientes recomendaciones para que la "salida del clóset" de los mariguanos mexicanos sea lo más armónica y discreta posible.

A la sociedad en su conjunto

Aceptar que el consumo de cannabis es una forma válida de esparcimiento, relajación, curación y sanación.

Reconocimiento de las y los usuarios de cannabis como ciudadanos con los mismos derechos que los no usuarios.

Alto inmediato a la campaña de desinformación y a la propagación del estereotipo del consumidor de mariguana como una persona violenta, improductiva, errática y agresiva.

Aprovechar la experiencia de los usuarios relacionada con estrategias para evitar o superar adicciones.

Normar a la brevedad la posibilidad de producir cannabis para exclusivo consumo personal.

A los no usuarios

Si no eres consumidor, evita convertirte en uno.

Si, una vez que te has informado sobre los riesgos de consumir cannabis, has decidido probar, procura hacerlo con personas de tu confianza y en entornos amigables.

A los menores de edad

Si eres menor de edad, evita consumir. Si ya has consumido y deseas seguirlo haciendo, retrasa tu consumo lo más que puedas, si es posible, más allá de los 21 años.

Si te atrae el tema, busca información de diversas fuentes: tus padres, tus maestros, tus amigos, las autoridades de salud y las organizaciones de la sociedad civil.

A los usuarios

No difundir ni fomentar el uso de cannabis.

No mezclar el uso de cannabis con el uso de alcohol o de otras sustancias para evitar "cruzarse".

Evitar manejar después de consumir. Aunque se ha descubierto que los usuarios de cannabis son conscientes de su pérdida de destreza y esto los lleva a manejar a menor velocidad, lo mejor es no combinar el uso con la conducción. Para esta situación funciona muy bien la figura del "Conductor designado".

Evitar consumir en lugares públicos donde haya menores de edad o personas a quienes pudiera molestarle el humo o el olor.

Compartir experiencias sobre las condiciones que han propiciado experiencias negativas con el fin de contribuir a que otros las eviten.

Compartir experiencias sobre las actitudes y prácticas que han permitido tener experiencias positivas derivadas del consumo de cannabis.

Está claro que queda pendiente el diseño de un entramado de normativas dirigido a quienes han de tratar con el consumo de la planta, especialmente los usuarios, cuya experiencia y estrategias de consumos responsables y evitación de usos problemáticos serán sumamente valiosas para desarrollar políticas más acordes con la legislación que inevitablemente ha de surgir a partir de traspasar a los individuos la autoridad de su decisión de consumir.

Tomar en cuenta estas recomendaciones a la hora de legislar permitirá a nuestra sociedad absorber el consumo de mariguana de manera armónica, de cara a una nueva era en que la libertad individual se convierte en una prioridad a la hora de crear nuevas políticas públicas.


*Asociación Mexicana de Estudios sobre la Cannabis

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