Prácticamente ningún historiador pone en duda que Jesús fue un personaje real. Fuentes históricas muy antiguas no cristianas lo mencionan. En una carta del siglo I DC escrita por el filósofo estoico Mara Bar Sarapión, así como en algunos pasajes de las obras del historiador romano Tácito se hacen alusiones a su existencia. También hay referencias en las obras de Suetonio y de Plinio, el Joven, a fines del siglo I y principios del siglo II.
Pero no todo lo que se dice de él en el Nuevo Testamento parece coincidir con lo que los historiadores han encontrado. Es muy probable que Jesús no naciera en Belén, como lo afirman Mateo y Lucas, sino en Nazaret. En aquel tiempo, la manera de hacer referencia al origen de las personas era mediante la fórmula "nombre propio" y luego "nombre del lugar de nacimiento". Y en los evangelios nunca se le llama Jesús de Belén, sino Jesús de Nazaret.
¿Por qué entonces el Nuevo Testamento sitúa su nacimiento en Belén? Esto, según los historiadores, se debió a que en la tradición judía el Mesías debería pertenecer a la familia del Rey David y ser originario de su misma ciudad, Belén. Por eso, Mateo y Lucas situaron su nacimiento en Belén. Y, por ese mismo motivo, los evangelistas imaginaron genealogías ficticias que hacían de Jesús un descendiente de David.
El nacimiento de Jesús debió haber ocurrido entre el año 7 AC y el año 2 DC. Nadie ha podio establecer con exactitud cuándo nació. La fecha que sitúa su nacimiento el 25 de diciembre se introdujo por una especie de fusión con las festividades romanas.
Muchas culturas en tiempos remotos creían que el dios sol nacía el 21 de diciembre, el día más corto del año (el sol sale más tarde y oscurece más temprano). Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Nacimiento del Sol Invicto asociada al nacimiento de Apolo.
De aquí se tomó la idea del 25 de diciembre como nacimiento de Jesús. Además en Roma se celebraba un festival llamado Saturnalia, en honor a Saturno, que duraba siete días e incluía el solsticio de invierno. En esta fiesta, los romanos interrumpían todos los negocios y las guerras, se hacían intercambios de regalos y liberaban temporalmente a los esclavos.
Es probable que Jesús hubiera tenido hermanos. Mateo y Marcos mencionan la existencia de cuatro de ellos: Santiago, José, Simón y Judas. El historiador judío Flavio Josefo hace referencia también a la lapidación de Santiago, hermano de Jesús.
Todo parece indicar que el padre de Jesús se dedicaba a labrar la piedra para las construcciones. Ya que en el imperio romano los hombres a partir de los 14 años debían pagar impuestos, es muy probable que Jesús originalmente se hubiera dedicado también a ello. La idea de que Jesús era hijo de un carpintero se hizo popular a partir de que Lutero, el reformador alemán, así lo afirmó.
La idea de vincular el nacimiento de Jesús con una estrella, como lo relatan los evangelistas, parece que tiene que ver con el mensaje que estos quisieron enviar. En los tiempos de Jesús, la región de Palestina se encontraba bajo el yugo del imperio romano. El emperador Augusto, que gobernaba en ese entonces, acuñó una moneda que tenía una estrella. Al relacionar el nacimiento de Jesús con la estrella se intentaba darle a su llegada un símbolo que lo hacía el verdadero rey de Israel.
Es muy probable que Jesús haya visitado una escuela de rabinos, donde aprendió la religión judía. Se ha podido establecer que en tiempo de Jesús existía un grupo religioso dirigido por Juan el Bautista. Algunos indicios sugieren que en algún momento de su vida, Jesús fue discípulo de Juan. Los principales indicios son el bautizo del propio Jesús, que relatan los evangelios de Marcos y Mateo, y las coincidencias entre los contenidos de los mensajes entre ambos predicadores.
Juan el Bautista predicaba en el desierto y ofrecía una resistencia pasiva en contra de la represión colonial romana, por lo que fue decapitado por orden de Herodes Antipas, que gobernaba esta colonia del imperio.
A partir del año 27 DC., Jesús emprende una intensa actividad como predicador. Su mensaje logra llamar la atención por dos cosas: Sus actividades y las de sus discípulos están relacionadas con curaciones. Los individuos que se acercaban a ellos de alguna forma parecían recobrar la salud. En segundo lugar, su mensaje anunciaba la próxima llegada del juicio final.
Los judíos campesinos padecían del dominio romano, sobre todo a partir del año 6 DC en que debían entregar tributos directos a Roma. Además de 21 por ciento de impuestos a Jerusalén. Muchos de ellos tenían enormes deudas o habían perdido sus tierras. Su pobreza contrastaba enormemente con los lujos en que vivían los romanos y los reyes vasallos. Jesús auguraba el próximo fin a esta situación y el triunfo de los justos, lo que evidentemente despertaba gran interés. Pero, ¿cómo el mensaje de Jesús logró convertirse en una de las religiones más importantes de la historia de la humanidad? De eso hablaremos la próxima semana.