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¿Y si le sale bien a Trump su movida con Irán?

Casi todo lo que he leído sobre la decisión de Trump de atacar a Irán es negativo. Las críticas han sido feroces: se habla de una agresión no provocada, de falta de estrategia y de un daño permanente a la economía global. Algunos incluso sostienen que Estados Unidos está perdiendo la guerra.

Los riesgos, sin duda, son enormes. El conflicto puede escalar, involucrar a más países y salirse de control. Pero con la información disponible hoy y sobre todo tras la tregua anunciada esta semana, el escenario no es tan sombrío como muchos sugieren. De hecho no es imposible que la apuesta le salga bien a Trump.

No faltan los escépticos. Van desde buena parte de los medios de comunicación hasta líderes de múltiples países, incluidos aliados. En EU, décadas de consenso bipartidista en torno a la amenaza iraní se han evaporado. Hoy la oposición condena la intervención de manera casi unánime y anticipa graves consecuencias.

Los mercados cuentan otra historia. Aunque han registrado caídas desde el inicio del conflicto, nunca han reflejado un escenario de colapso. Por el contrario, tras el anuncio del alto al fuego temporal y la reapertura del estrecho de Ormuz, reaccionaron con entusiasmo: el petróleo bajó y las bolsas repuntaron. No son señales de una catástrofe inminente. 

Me cuesta trabajo entender el argumento de quienes aseguran que EU está perdiendo. ¿Bajo qué métrica? En poco tiempo EU e Israel han eliminado gran parte de la infraestructura militar iraní y su red de influencia regional. Nada de esto se parece, al menos por ahora, a conflictos prolongados y fallidos como Vietnam o Irak. La guerra ni siquiera lleva dos meses.

Es cierto que Irán ha mostrado su capacidad de disrupción, en particular afectando el tránsito energético en el Golfo. Pero el costo humano, militar y económico que ha pagado es enorme. Mientras, Estados Unidos ha registrado bajas relativamente limitadas y, aunque el costo financiero no es menor, sigue siendo manejable para una economía de su tamaño.

El petróleo es otro ángulo clave. Si el repunte reciente fue temporal y el resultado final es un mercado energético más estable, el costo de la guerra podría verse, en retrospectiva, como asumible desde una lógica económica. Más aún, un eventual desenlace favorable en Irán podría tener efectos más amplios. Sumado a los cambios recientes en Venezuela, podría estabilizar el mercado petrolero, aumentar la oferta global y reducir la volatilidad. En el plano geopolítico, un giro en la postura iraní también podría mejorar la compleja situación en Medio Oriente y afectar la relación de Teherán con potencias como China, principal rival de EU.

Nada de esto está garantizado. El conflicto puede escalar y alterar por completo estos cálculos. También hay mucho que discutir sobre su legitimidad y sus costos humanitarios. Pero en términos estrictamente utilitarios, puede que Trump se salga con la suya.


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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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