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Sábado , 20.04.2019 / 06:03 Hoy

Apuntes financieros

Uber, un gigante que debemos acoger

Julio Serrano Espinosa

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Sospechábamos que Uber era un gigante corporativo. No obstante, al ser una empresa privada, teníamos poca información específica para comprobarlo. No más. La semana pasada presentó documentación referente a su próxima oferta pública inicial y quedó claro que nuestras impresiones estaban más que fundamentadas.

En sus apenas 10 años de vida, Uber ha revolucionado la manera en la que la gente se transporta. Su crecimiento ha sido explosivo. En los últimos cuatro años sus ventas se han multiplicado por 20. Opera en 65 países y en más de 600 ciudades. El año pasado tuvo ventas netas por encima de 11 mil millones de dólares y se llevaron a cabo más de 5 mil millones de viajes a través de su plataforma. A pesar de todo su éxito, Uber sigue arrojando números rojos. En los último tres años sus pérdidas de operación rebasan 10 mil millones de dólares.

Aun así, es probable que el mercado le otorgue una valuación cercana a 100 mil millones de dólares cuando empiece a cotizar en bolsa a principios de mayo. Para poner esta cantidad en perspectiva, equivale a más de 15 veces el valor de mercado de Televisa. Se estima que su listado se convierta en el más valioso desde la salida a bolsa de Alibaba hace cinco años y que le aporte a la empresa 10 mil millones de dólares frescos para financiar su crecimiento.

Además del negocio de transporte vía app que todos conocemos y que le genera la mayoría de sus ventas, Uber cuenta con Uber Eats, un negocio con cada vez mayor presencia (ya representa casi 15 por ciento de sus ventas totales) y con un enorme potencial. También tiene Uber Freight, un negocio que ofrece servicios de transporte de carga.

Uber es una empresa de la nueva economía y más nos vale en México hacernos a la idea de que llegó para quedarse. Tenemos que prepararnos para asimilar esta realidad y competir en ella.

Lo cierto es que seguimos adaptándonos a Uber. No los usuarios, quienes lo hemos recibido con los brazos abiertos. Es el gobierno quien ha tenido una relación complicada con la empresa por sus efectos disruptivos en la industria de taxis. En lugar de frenarla debe acogerla.

Hay que ajustar, por ejemplo, el marco laboral. Uber es el principal representante de lo que se conoce como la economía colaborativa, en la que trabajadores no forman parte de una empresa de manera permanente pero tampoco son temporales (como los conductores de Uber). El gobierno debe modificar el marco legal para incorporar esta realidad laboral.

Está también el tema fiscal. La administración de López Obrador piensa proponer cambios en la manera de cobrar impuestos a empresas como Uber. Ya Uber y otras empresas digitales de transporte habían accedido retener IVA e ISR en sus viajes, un paso positivo que dudo esté tomando la industria de taxis. Ojalá la administración busque cobrar lo que corresponde sin frenar el crecimiento de la nueva economía.

juliose28@hotmail.com

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