Negocios

Pemex sigue siendo un pozo sin fondo

M+.- Oootra vez Petróleos Mexicanos está en las noticias por las razones equivocadas. Primero tuvo que reconocer que el derrame de febrero en el Golfo de México sí fue su responsabilidad. Luego vino la renuncia de su director general, con menos de dos años en el cargo. Y, para rematar, S&P cambió la perspectiva de su deuda de estable a negativa. 

Pese a todos los esfuerzos del gobierno por vender una narrativa de recuperación, Pemex sigue siendo un lastre para las finanzas públicas y uno de los principales riesgos para el grado de inversión del país. Algo tiene que cambiar de manera radical y todo indica que el gobierno aún no termina de entender la magnitud del problema.

Durante la gestión de Víctor Rodríguez Padilla, Pemex acumuló pérdidas por la friolera de 280 mil millones de pesos. Se necesita una habilidad especial para perder dinero siendo petrolera en un entorno como el actual. La guerra en Irán disparó los precios internacionales del crudo y generó ganancias extraordinarias para buena parte de las grandes empresas petroleras del mundo. Pemex, en cambio, siguió sangrando. Tan solo en el primer trimestre del año perdió 46 mil millones de pesos.

Los resultados reflejan problemas estructurales profundos. Pemex arrastra una estructura de negocio que privilegia la refinación (que pierde dinero) sobre áreas mucho más rentables, como exploración y producción. A eso se suma una estructura de costos insostenible.

El gobierno insiste en presentar una historia de éxito. Presume, por ejemplo, que la deuda de Pemex cerró el primer trimestre en su nivel más bajo desde 2014. Lo que no menciona es que esa reducción no fue gracias a una mejora operativa, sino a enormes transferencias de recursos públicos. En otras palabras, la deuda no desapareció, simplemente pasó de Pemex al balance del gobierno federal.

Y no ha sido suficiente. Pemex sigue siendo la petrolera más endeudada del mundo. Su escasa capacidad para generar flujo de efectivo llevó a S&P a calificar su estructura de capital como “insostenible” y a deteriorar la perspectiva de su deuda. Si el mercado no asumiera que el gobierno siempre acudirá a rescatarla, los bonos de Pemex serían considerados como “chatarra”.

El respaldo público ha sido gigantesco. Entre 2018 y 2025, el gobierno le inyectó cerca de 70 mil millones de dólares entre capitalizaciones, estímulos fiscales y apoyos financieros. Pocas empresas en el mundo han recibido tanto dinero con tan pocos resultados.

Es cierto que Pemex lleva muchos años mal. Pero la Cuarta Transformación, en lugar de mejorar las cosas, profundizó varios de sus problemas. La producción continúa cayendo, la refinación sigue absorbiendo recursos y la estructura financiera es cada vez más frágil.

No hay soluciones fáciles, pero el primer paso es aceptar que la situación es crítica. Pemex tiene que concentrarse en los negocios que generan valor y abrir más espacio a la iniciativa privada. No puede solo.


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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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