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Hacia un abismo educativo

Pese a que todavía no podemos apreciar la magnitud de los estragos que causaron la pandemia y la mala política educativa de la actual administración en la formación académica de nuestros hijos, se empiezan a percibir algunos indicios alarmantes. De no corregir el rumbo lo antes posible, nos enfrentamos a un abismo educativo con terribles consecuencias.

Está claro que la educación no ha sido la prioridad para este gobierno. Echó para atrás la reforma educativa de Peña; una reforma que, aunque sin duda mejorable, iba en la dirección correcta. Eliminó el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa, lo que dificultó medir el avance (o retroceso) de los alumnos y, en consecuencia, el desempeño de los maestros. Recientemente cambió el plan de estudios de primarias y secundarias, relegando la enseñanza de la ciencia a segundo plano (ya no hay libro de matemáticas, por ejemplo).

Pero quizá el mayor daño a las perspectivas educativas del país lo propició la pandemia. Las escuelas del país estuvieron cerradas cerca de un año y medio y para la gran mayoría de los niños, en particular para los más pobres, el aprendizaje remoto fue un desastre. Esta situación, por supuesto, no fue exclusiva de México. El golpe que propició el covid-19 a la formación académica de infantes y jóvenes se reciente en el mundo entero. Lo que es más particular de cada país es la forma en cómo respondieron los gobiernos para compensar por los rezagos una vez que regresaron los niños a las aulas. En México no parece haber existido un plan. Es más, ni siquiera hubo un diagnóstico de la problemática.

Existen varios estudios que intentan medir el impacto de la pandemia en la educación hasta el momento. Algunos de ellos, como el sacó el CEEY el año pasado, estiman que se perdieron hasta tres ciclos escolares en algunas regiones. Otra terrible consecuencia fue la deserción escolar: cerca de 1.5 millones de estudiantes abandonaron la escuela entre 2020 y 2022 de acuerdo con Educación con Rumbo. En una evaluación reciente por parte de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, una de las primeras en las que ya podemos observar los efectos de la pandemia en el aprendizaje, casi todos los grados evaluados (de segundo de primaria hasta tercero de secundaria) salieron reprobados. Puedo apostar que los resultados de las pruebas PISA que se llevaron a cabo en 2022 y que se darán a conocer en diciembre tampoco serán buenos.

Recuperar los conocimientos perdidos en estos años tomará mucho tiempo, si es que se logran rescatar. Las pérdidas de aprendizaje generan un efecto dominó, ya que cualquier carencia en un grado escolar se magnifica en el siguiente. Un estudiante que no sale bien preparado de secundaria, por ejemplo, lo más probable es que le vaya mal en preparatoria y en la universidad (si es que llega). Es por esto que, de no rectificar con urgencia, los verdaderos estragos de la pandemia y la mala política educativa los veremos décadas en el futuro.


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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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