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¿Es populista la política social de AMLO?

Aunque muchos lo califican de populista, lo cierto es que López Obrador no es fácil de encasillar. Mientras que su retórica de todos los días encaja perfectamente en esta línea (solo basta escuchar las mañaneras), varias de sus acciones van en sentido contrario. Su estrategia macroeconómica, por ejemplo, puede calificarse incluso de neoliberal. 

Sin embargo, no me queda claro cómo clasificar su política social, la cual privilegia los apoyos monetarios directos sobre la mejora de los servicios públicos. Mi impresión es que este sesgo se debe en gran medida a la enorme desconfianza de López Obrador en las instituciones. Para el Presidente, la mayoría de las instituciones que heredó están corrompidas, sin esperanza de ser redimidas. Esta perspectiva lo llevó a eliminar programas como las estancias infantiles y el Seguro Popular. 

López Obrador prefiere saltarse instituciones que considera corruptas y, cuando es posible, apoyar a la población con dinero. No cabe duda de que sus programas de transferencias directas han ayudado a disminuir la pobreza, como muestra el más reciente reporte del Coneval. Entre 2018 y 2022, más de 5 millones de mexicanos superaron esta condición. 

No obstante, su desprecio de las instituciones ha tenido un impacto negativo en el acceso a servicios públicos esenciales. Los avances en la reducción de la pobreza provocados por las transferencias se han visto mermados por el deterioro de los servicios que presta el gobierno. En particular, el acceso a la salud pública sufrió una estrepitosa caída. Entre 2018 y 2022, más de 30 millones de mexicanos dejaron de tener cobertura. Los más afectados fueron los que menos tienen: el porcentaje de personas sin cobertura se cuadriplicó en ese periodo en el segmento de ingresos más bajo.

El resultado es que, si bien hay menos pobres en el país debido a que tienen más ingresos, ahora deben destinarlos a cubrir servicios de salud que solían ser gratuitos en el pasado. ¿Podemos calificar esta política de populista? 

En el combate a la pobreza extrema, López Obrador no tuvo el mismo éxito que en la pobreza general. Un factor que influyó fue la universalidad de las transferencias directas, característica toral de su programa. Pese a que esta postura tiene varias ventajas (como la reducción en gastos administrativos y en corrupción), hay quienes la reprueban por no focalizar los apoyos monetarios solo en quienes más los necesitan. En otras palabras, por no ser lo suficientemente progresista. 

Es verdad que al no destinar el dinero solo a los más necesitados y abrirlo a toda la población se pierde efectividad en el combate a la pobreza. Especialistas estiman que una mayor concentración habría salvado de la pobreza extrema a más de un millón de mexicanos. El problema es que para focalizar los recursos se requiere contar con instituciones confiables y eficaces, algo que el Presidente no cree que exista.

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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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