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Disney vs. Televisa

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En mi columna de la semana pasada hablé de la guerra del streaming. Tras el enorme éxito de Netflix, pionero en ofrecer vídeo por internet, gigantes globales de medios y tecnología, como Disney y Apple, están entrando al ruedo para competir. Comenté que la batalla inevitablemente arrojará perdedores, pero que el gran ganador será el consumidor. Al final de mi artículo sugerí que dentro de los afectados están las empresas mexicanas de televisión. Hoy quisiera abundar en el tema.

Una de las consecuencias más trascendentales del nuevo modelo de distribuir televisión es que la competencia pasó de ser local a ser internacional. En el pasado, si una empresa como Disney quería presentar sus programas al público mexicano, forzosamente tenía que usar alguna empresa local. O vendía su contenido a una empresa de televisión abierta como Televisa o Tv Azteca o a una de paga como Megacable o Sky.

Netflix transformó este esquema. Su contenido lo puso al acceso directo de cualquier consumidor con una conexión de Internet de banda ancha. Ya no era necesario depender de intermediarios locales para llegar al consumidor final. Cualquier empresa transnacional podía prescindir de ellos y establecer una relación personal. De aquí que de los casi 160 millones de suscriptores que tiene Netflix, cerca de 100 estén fuera de Estados Unidos.

Disney lanzó la semana pasada su propio servicio de streaming, Disney+, con el contenido de sus franquicias: Star Wars, Marvel, Pixar y Fox. Se espera que esté disponible en México en 2020 a un costo de 120 pesos mensuales.

Con esto, Disney pasará de ser un aliado de Televisa y de otras televisoras mexicanas a un rival. En realidad, será ambas. La empresa de Mickey Mouse seguirá distribuyendo sus contenidos en plataformas nacionales de televisión abierta y de paga. Sin embargo, a partir del próximo año también lo hará directamente a los consumidores.

Los televidentes mexicanos tendrán la opción de ver todos los programas de Disney cuando quieran y en el dispositivo que quieran a un precio razonable, en lugar de esperar a que aparezcan en la televisión tradicional. Muchos optarán por ver menos televisión abierta. Otros por cortar, o de plano no contratar, su suscripción de televisión de paga. Las consecuencias en ambos casos no son favorables para las televisoras nacionales.

Y conforme se expanda la oferta de streaming de calidad, la situación será más compleja. Están Netflix, Amazon Prime Video, Apple, HBO Go, y vienen otros fuertes. Sus presupuestos de contenido son estratosféricos: Netflix, por ejemplo, destinará este año 15 mil millones de dólares a este fin. Pueden invertir estos montos porque su mercado es global.

Televisa es una gran empresa, con muchos recursos para competir. Otras televisoras nacionales también tienen con qué dar la lucha. Pero ya no es la misma división que antes. Ahora son las grandes ligas.

juliose28@hotmail.com

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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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