Política

Sobre corrupción, Riquelme tiene la palabra

  • Columna de Juan Noé Fernández Andrade
  • Sobre corrupción, Riquelme tiene la palabra
  • Juan Noé Fernández Andrade

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Una de las más sentidas quejas de la población en Torreón (y en todo el país), es la corrupción gubernamental, sin que el problema se reduzca necesariamente a la esfera política. 

En las transacciones comerciales, industriales, empresariales, pues, se da de manera relevante, sin que a ese cáncer escapen las universidades, los sindicatos, y toda aquella persona moral lícita e ilícita.

Solo que, en Torreón, “La ciudad de los grandes esfuerzos”, “la Perla de la Laguna”, o más actual “Mi querido Torreón” (2022-2024) y su segunda edición “Torreón siempre puede más” (2025-2027), leyendas las dos últimas heredadas por el hoy alcalde, Miguel Ángel Riquelme Solís (MARS), la verdad sea dicha, la desviación, malversación y desvío de recursos públicos alcanzó una serie de comentarios en extremo duros. 

Y esto, a decir de la vox populi, “si el río suena, agua lleva”.

Baste citar la declaración que hizo, en rueda de prensa en su primer día como gerente general del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SiMAS), Javier Herrera, señalando que la situación caótica encontrada era inimaginable y, a manera de ejemplo, dio a conocer que en el primer semestre de este 2026 el pago de horas extras que hizo la empresa a sus trabajadores sindicalizados y de confianza ascendió ¡a 50 millones de pesos!

SIMAS, según la prensa de la fuente oficial, tiene un pasivo de ¡más de 2 mil millones de pesos! Siempre ha sido la caja chica de las administraciones municipales del PRI y del PAN, únicos partidos que la han encabezado desde la alcaldía. 

No se olvida el paso de Ariel Berrueto en esa gerencia, por lo cual incluso llegó a ser detenido y encarcelado breve tiempo por el fraude cometido.

Así, pues, ahora que Riquelme Solís ya dijo que no habrá una auditoría externa al sistema operador del agua, porque no la ve necesaria, sus palabras causan incertidumbre, decepción; y su aserto se contrapone a la idea de dirigentes empresariales respecto al tema.

La gente habla y habla, acusa, señala, sentencia, que el periodo del extinto Román Alberto Cepeda González, ha sido el peor en términos de corrupción e ineficiencia, de haber dejado en el abandono amplios sectores de la ciudad y la zona rural del municipio. 

Colonias enteras olvidadas en sus servicios básicos, la escasez de agua en muchas más, incluyendo de clase media y alta; el transporte catalogado entre los peores de todo México, pero igual la falta de iluminación, o los múltiples tiraderos de escombro y basura donde no hay la recolección de parte de la empresa concesionaria (cuyos directivos se quejaron del desaseo en el proceso de licitación que hubo en medio de la danza de millones de pesos a favor del fallecido munícipe y cuando menos tres de sus colaboradores más cercanos).

Lo heredado no siempre es lo deseado o esperado, o positivo. Riquelme sabía en la que se metía y se metió, sus planes personales y de grupo, empero, lo obligan a ser equilibrista, mago, brujo. 

Porque la deshonestidad, los vicios que por supuesto olía y veía de lejitos, ahora los palpa en sus manos, frente a sí y, si no quiere ver truncada su vuelta a Torreón como presidente municipal, deberá comprometerse en serio con la ciudad y con su gente, sin distingo ni preferencias ni favoritismos de grupo o partidismos. 

Bien se dice que en corrupción, pese a quien le pese y le incomode, hace que la etapa actual de la ciudad sea una de las más oscuras, con un impacto medible no en las urnas pero sí en las realidades diarias en una sociedad que, sí cierto, está acostumbrada a fajarse para salir adelante, con o sin autoridades probas y decentes.

En este sentido, y como uno de los ejes que según observo es prioritario en la agenda riquelmista, la comunicación social por ahora cumple una fase todo terreno, de bombardear, de atacar los frentes con un intenso despliegue de informaciones y noticias que no den tregua ni permitan la reflexión a la opinión pública. 

Sin embargo, esa estrategia no podrá ser sostenida sin hacer un gasto millonario en publicidad, mercadotecnia, redes sociales, bots, acuerdos con los medios de comunicación y, no lo dudo, con algunos comentócratas locales para que la avalancha comunicativa haga la tarea de convencer sin convencer a propios y extraños.

La prensa tiene que asumir un compromiso inalterable con la población, con la historia actual, y honrarse a sí misma por un pasado no tan lejano que la ubicó y destacó con un periodismo honorable, profesional y responsable a nivel nacional. 

Es un factor clave.

Torreón exige ser, además de una ciudad evaluada entre las más seguras del país (solo exenta de balazos en las calles, pero con duros latigazos en otros rubros), una ciudad con gobierno y gobernantes honestos, decentes, intachables, orgullo de sus habitantes, ejemplos verdaderos para el resto de Coahuila y de México. 

Cuando esto se haga posible, será creíble cualquier encuesta del INEGI o de las empresas de mercadotecnia que “levantan” estudios, muestreos y hasta reviven muertos.

Riquelme Solís tiene la palabra.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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