Y bueno, las cosas son como son y se acabó. No podrían ser diferentes, aun cuando un importante número de torreonenses deseaban que otro personaje llegara en relevo del fallecido alcalde Román Alberto Cepeda González.
Escuché, de entre mis interlocutores, que le pedían a Dios que el ex alcalde y ex gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, no fuera el ungido. Me daban otros nombres, pero no resultaron.
¿Qué tiene que ver Dios con una decisión cupular donde el gobernador Manolo Jiménez demostró que manda?
Desde niño escucho a personas de todos los estratos sociales y económicos, creyentes y no creyentes, dar gracias a Dios, pedirle a Dios, actos o acciones decisivas y que, al final, recaen en alguien de carne y hueso, con mayores o menores principios éticos, morales y al que poco o nada le importan los otros.
Bien. Riquelme vuelve a la Presidencia Municipal. Regresa a donde le costó muchísimo llegar la primera vez en que, casi agotado el tiempo legal del proceso electoral celebrado en 2013 (su administración la inició el 1 de enero de 2014), el INE le dio el triunfo que, se sigue diciendo, no ganó en las urnas. Riquelme, priista desde su juventud, luego fue gobernador –porque así lo decidió Saltillo- , en otra elección apretadísima que, afirman propios correligionarios tricolores, no ganó por votos.
Y en su última candidatura al senado de la república, perdió, lo noquearon. Lo pluri lo salvó.
Riquelme ha sabido nadar, a contracorriente y de pechito, su vida personal tomó nuevas formas y, de ser un individuo como miles y miles de nosotros, hijo de vecinos, hace ya años que goza de las mieles que la política, pero más ser primera autoridad municipal y estatal, le brindaron en ese ancho margen de maniobras que ser gobernante permite.
Parte de un grupo político, y luego de otro, y ahora el suyo propio, camina en una arena que no deja de ser pantanosa, provocadora, retadora, e invariablemente atractiva por aquello de ejercer el poder y resolver qué procede y qué no procede en el manejo de los recursos públicos.
Torreón, perdón, es necesario subrayarlo, atraviesa una etapa de claroscuros, de tonalidades más bien grises.
No son pocos los que califican los últimos 4 años y medio de que padecemos la peor administración municipal.
A la ciudad la cortan y atraviesan cuchillos filosos: corrupción, impunidad, abusos, excesos, ineficiencia, desorden, cuatachismo.
Problemas que se agravan cada día: falta de agua por todos lados, hacinamientos vehiculares, contaminación ambiental y auditiva, pésimas obras viales hechas y por hacer sin consenso de por medio, suciedad acá y allá, un transporte público para el olvido, ¿y el Metrobús?, proliferación de cantinas y expendios de bebidas alcohólicas, ene cantidad de puntos de venta de drogas ilegales, más niños y jóvenes, y personas de la tercera edad adictas, elementos (no todos, por supuesto) de Vialidad y de Seguridad Pública atracando a automovilistas y vejando a quien se les antoja (de ahí las numerosas quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos), una ciudad violenta contra las mujeres de todas las edades, calles y avenidas propicias para el asalto por no estar iluminadas, concesiones de obras y servicios sin transparentar, un Centro Histórico inmerecido, triste; la absoluta desnudez de populosas colonias atiborradas de olvido y marginación, centenas y centenas de torreonenses con una salud dañada y que invaden hospitales públicos y privados.
La clase política local, señor gobernador Manolo Jiménez, señor alcalde Miguel Riquelme, está lejos de ser la que Torreón y su población merecen desde la administración pública.
¿Por fin se tomarán en serio que los planes electorales son menos importantes que la vida cotidiana en la ciudad?
¿Aceptarán que el día de hoy, que este mes, que este semestre de 2026 es lo único en realidad trascendente para los habitantes de Torreón y no las elecciones del año próximo?
Ah, y por supuesto que lo señalo: hagan algo, en serio, para que Radio Torreón y desde hace unos meses su Canal de televisión funcionen, que la niñez, la juventud, los adultos, las familias en Torreón sepan que existen y que sus contenidos son los que atienden y corresponden a su vocación y a un compromiso inalterable de comunicación esencialmente cultural y vinculatoria con la historia, el arte, el pasado, el presente y el futuro, y no se reduce a desperdigar lo que sea.
Consensos, inclusión, pluralidad, vastedad de voces, como parte de su identidad y no lo que predomina, si bien se salvan muy pocos programas y voces.
El Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE), debería tener más presencia, asistir y colaborar de manera estrecha con ambas instancias que, valiosas, muy muy poca gente escucha y ve.
Y digo el IMCE porque, a nivel de direcciones y dependencias de la administración, está a salvo de la quema.
No así Comunicación Social, un lastre para todos.
Así que, alcalde Miguel Ángel Riquelme, que sea un año y medio no de un buen gobierno sino de un eficiente y excelente ejercicio al frente del ayuntamiento.
Te deseo éxito. Aprieta las muchas tuercas sueltas y que lo que hagas sea, en serio, por Torreón y su gente. Sin que dejes de cuidar tu salud.