Política

Ni Torreón ni Coahuila son seguros

  • Columna de Juan Noé Fernández Andrade
  • Ni Torreón ni Coahuila son seguros
  • Juan Noé Fernández Andrade

Discutible y contradictorio es creer que en Coahuila la población “vive” en un estado seguro, Torreón incluido, desde luego.

No hay día en que servidores públicos, como el gobernador Manolo Jiménez Salinas, y el alcalde Román Alberto Cepeda González, no manifiesten que la entidad se cuece aparte en materia de seguridad en la vitrina nacional. 

Y sí, puede ser que, en términos de delitos de alto impacto, la población -incluidos los y las periodistas- estemos ajenos a sucesos como los que se presentan en otras regiones, donde lamentablemente son constantes.

Pero, ojo, para hablar y garantizar, a los cuatro vientos, como lo enfatizan las autoridades locales- tendríamos que considerar otros rubros, tan o más importantes que los propiamente calificados como delitos.

Aquí comento lo siguiente para que mis amables lectores (as) evalúen:

En el año que terminó, la Procuraduría de las Niñas, los Niños y la Familia (ProNNiF) de Coahuila atendió más de mil casos de abuso contra menores, la mayoría cometidos en el entorno familiar y cercano a las víctimas.

De los 38 municipios, Torreón fue el municipio que más quejas aportó a la estadística de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Coahuila con 25.3 por ciento de las mil 563 querellas interpuestas por la población.

Según el informe anual del organismo defensor, le siguieron Saltillo con un 21.9 por ciento, Piedras Negras con un 20 por ciento, Monclova con un 19 por ciento, Acuña con un 6.8 por ciento y Nueva Rosita con 6.2 por ciento.

El Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Torreón cada informe que rinde sostiene que hay un incremento en el número de menores de edad que se inician en el consumo de alcohol y drogas, con la marihuana y el cristal como las sustancias de mayor prevalencia.

Tristemente esto se retrata con el registro de que el 55 por ciento de las personas atendidas en dicho organismo -por dependencia a sustancias- son menores de 17 años. Igual, llama la atención que observan un aumento del 25 por ciento en el consumo de sustancias ilegales en menores de edad en los últimos cinco años. 

El CIJ alerta cada vez más sobre casos de consumo de drogas en niños desde los 11 años, algunos de los cuales también presentan ideas suicidas. 

Y, remarcan que hay un consumo de alcohol conocido como fenómeno de "consumo explosivo" o desmedido de alcohol entre las jóvenes de preparatoria.

Por eso, este viernes que leo que presumiblemente los municipios conurbados de Torreón y Matamoros (por el lado de Coahuila), y de Gómez Palacio y Lerdo (por la parte de Durango), podrían homologar su política en cuanto a la venta de alcohol en los horarios de bares y restaurantes. 

Esto, quizá, podría, ser útil para aspirar a hablar de seguridad en la región.

Otra estadística negra es que Coahuila registró 13 mil 667 denuncias por violencia familiar (hasta noviembre pasado), según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La misma institución afirma que las policías municipales y estatales representan del 38 al 42 por ciento de las quejas. Y que a continuación está la Secretaría de Educación “con un 28 a 30 por ciento”. 

Y en palabras que van a dar al aire, cuando se habla de los problemas de salud mental en jóvenes de Coahuila (Torreón a la cabeza), en diferentes medios hay constancia de que ese tipo de problema viene en incremento, particularmente en depresión, ansiedad y consumo de sustancias, exacerbados por factores como la pandemia y redes sociales, siendo el suicidio una causa principal de muerte en jóvenes.

Creo que, sin ser experto en el tema, pero como ciudadano y periodista, de las cifras multimillonarias que invierte (eso dicen) en materia de seguridad armas, equipamiento, cuarteles, comandancias, etcétera, una parte debiera canalizarse a atender a esa población que es víctima de un entorno inseguro que la ahoga por diferentes frentes.

Estoy convencido de que el Modelo Coahuila de Seguridad cojea y fuerte, y que para poder de veras ser un ejemplo tendrá que partir de una planeación global de lo que es la seguridad para cada persona, sin importar edad, sexo, credo, color y estatus económico. 

Formular otras formas, implementar acciones más humanas y menos huecas, y no solo para la narrativa, los medios y el ego, son urgentes antes de que más niños, más jóvenes, más mujeres y hombres sean devorados por esos factores aquí expuestos. 

Tanto el gobernador como el alcalde, o los alcaldes, deberán sentarse a revisar en sus mesas de seguridad los puntos mencionados. 

Así, quizá, podrían replantear y encaminar otros esfuerzos que sí brinden seguridad a las y los coahuilenses, a las y los laguneros, a las y los torreonenses. ¿O la plaza de quién es?

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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