Política

Cantado: “La víbora de la mar”

  • Columna de Juan Noé Fernández Andrade
  • Cantado: “La víbora de la mar”
  • Juan Noé Fernández Andrade

Entre Participación Ciudadana 29, la autollamada Marea Rosa –la cursilería a todo lo que da-, la infaltable Coparmex en su más reciente versión, y otras organizaciones empresariales locales, sumados directivos de instituciones universitarias alineadas a la inercia de lo de siempre, y comentaristas de medios impresos y electrónicos laguneros, la elección del domingo 4 de junio por la gubernatura y la próxima legislatura de Coahuila, está cantada.

En realidad, el pensamiento instaurado y vigente durante cien años se mantendrá igual, identificado con aquella canción infantil de “La víbora de la mar” (hay quienes adjudican la letra al recordado Carlos Fuentes), donde dice: “…los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán…”; y así, parece ser, se sostendrá. 

En la larga cola componentes sociales, los que van adelante seguirán en su posición, basando su fuerza en el apoyo –de alguna manera hay que llamar a su demagogia- de los que irremediablemente permanecerán en la cola.

Sin embargo, cabe recordar lo que sucedió hace seis años, cuando el PAN, hoy amante del PRI desde su cúpula, en el resultado por la gubernatura coahuilense, llegó a solicitar la nulidad de la elección, acusando la violación de al menos el 20 por ciento de los paquetes electorales.

Ricardo Anaya, presidente del CEN blanquiazul, y todavía congruente, en apoyo al Frente por la Dignidad de Coahuila que integraban los candidatos Guillermo Anaya (PAN), Armando Guadiana (Morena), José Ángel Pérez Hernández (PT), y los candidatos independientes Javier Guerrero y Luis Horacio Salinas (abuelo de Manolo Jiménez, aspirante hoy de la alianza PRI PAN PRD), repudiaron lo que llamaron “fraude electoral” avalado por el Instituto Estatal Electoral (IEC) que otorgaba a Miguel Riquelme el triunfo en las urnas. 

Claro, no se imaginaban aún la fuerza que alcanzaría la izquierda. Ahora, optan por defender y gritan “el INE no se toca”.

Seis años después, cuando la palabra democracia está en boca de todos y solo forma parte del discurso político sin existir en términos reales, los priístas, los panistas y los muy poquitos pero convenencieros perredistas estatales, se juntaron ante el temor de perder no únicamente el gobierno, sino lo que éste les ha representado casi durante un siglo.

De ahí que otra vez están armando cuotas de voto corporativo, exigiendo a propios y extraños el voto a favor de Manolo Jiménez, a pedir credenciales de elector a “sus bases” para asegurar ese voto a dinero a cambio de dinero, despensas, carteras de huevo, leche y más. 

Todo, sean o no honestos, constituye un delito. 

El corporativismo electoral atraviesa instancias oficiales, universidades, tecnológicos, dependencias estatales y municipales. Todo.

Hace seis años, el hoy gobernador Miguel Riquelme obtuvo 482 mil votos, Guillermo Anaya, 452 mil. 

En aquella oportunidad el PRI contó con el PANAL, el Verde Ecologista de México, el Socialdemócrata Independiente, el Campesino Popular, el Partido Joven y el de la Revolución Coahuilense.

“No existen un precedente en México, por lo menos en los últimos 15 años, donde un Programa Resultados electorales Preliminares (PREP) se haya detenido al 70 por ciento del cómputo (…) el PREP se detuvo porque el PRI necesitaba ganar tiempo, 72 horas para poder manipular los paquetes electorales; en concreto abrir las urnas y modificar el contenido y hacer un fraude electoral”, declaró a la prensa Ricardo Anaya.

Hoy, van de la mano, sin rubor, sin sonrojarse de nada. Hay que ganar a fuerza. 

La elección está cantada con música de “La víbora de la mar”.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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