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Paradojas y el petróleo venezolano

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Esta semana los mercados recibieron una noticia que, a primera vista, debería ser muy buena: Estados Unidos creó 162 mil empleos en agosto, muy por encima de lo que esperaba el mercado, mientras la tasa de desempleo se mantuvo en 4.1 por ciento.

Pero aquí aparece una de esas paradojas que tanto nos gustan en economía: un buen dato puede ser una mala noticia para los mercados.

¿Por qué? Porque una economía que sigue creando empleos significa que sigue teniendo fuerza. Y mientras la economía tenga fuerza, la inflación puede tardar más en bajar. Para la Reserva Federal esto significa que tiene menos urgencia para reducir las tasas de interés. En otras palabras, lo que es una buena noticia para quien tiene trabajo puede ser una mala noticia para quien está esperando que bajen las tasas.

Por eso el dato del viernes complica un poco la decisión de la Fed del 16 de septiembre. El mercado tendrá que balancear un mercado laboral que luce mejor de lo esperado contra una inflación que no termina de ceder.

En Europa la historia es más clara. La inflación volvió a superar 3 por ciento en agosto, impulsada en buena medida por el incremento de los precios de la energía, y todo apunta a que el Banco Central Europeo subirá de nuevo su tasa la próxima semana, 25 puntos base, para llevarla a 2.50 por ciento.

Aquí aparece el otro gran tema de la semana: la geopolítica sigue contaminándolo todo. El conflicto alrededor de Irán y el estrecho de Ormuz mantiene la presión sobre el petróleo y, con ello, sobre la inflación mundial. Y en medio de este escenario, Donald Trump acaba de cerrar un enorme acuerdo petrolero con Venezuela, que le da a Estados Unidos una participación y control muy importantes sobre sus reservas.

Trump está utilizando el petróleo no sólo como una mercancía, sino como una herramienta de poder estratégico, ante las circunstancias en Ormuz.

Delcy Rodríguez, que encabeza ahora el gobierno venezolano, ha asumido una posición de enorme cercanía y subordinación con Washington y presenta el acuerdo como una oportunidad para recuperar la producción petrolera del país.

Pero no nos confundamos: tener petróleo no significa tener una economía sana. Venezuela necesita reconstruir instituciones, inversión, infraestructura y confianza. El acuerdo puede cambiar radicalmente el sector petrolero, pero todavía está lejos de significar un cambio estructural en la economía venezolana.


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Juan S. Musi Amione
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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