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Entre misiles y balances

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Hace unas semanas parecía que el conflicto en Medio Oriente había entrado en pausa. Donald Trump hablaba de acuerdos, estabilidad y una situación bajo control, pero bastó una nueva escalada de violencia para recordar que la geopolítica rara vez sigue el guion de los políticos.

Aquí comienza a percibirse cierto hartazgo en los mercados. Desde una trinchera financiera, resulta difícil ignorar la cantidad de anuncios, amenazas y mensajes que cambian de tono en cuestión de días. Las declaraciones de Trump siguen generando movimientos inmediatos, pero cada vez duran menos. Los inversionistas han aprendido que un mensaje puede mover los mercados por unas horas, mientras los hechos se imponen sobre la narrativa. La credibilidad es un activo que tarda años en construirse y puede erosionarse muy rápido cuando las palabras dejan de coincidir con los resultados.

La preocupación no es sólo el conflicto. Cada episodio de tensión vuelve a presionar los precios de la energía, incrementa los costos del transporte y amenaza con reavivar las presiones inflacionarias. Justo cuando los bancos centrales comenzaban a ver señales alentadoras, aparece un nuevo elemento que puede retrasar los recortes en las tasas de interés y moderar el crecimiento económico a escala mundial.

En medio de este entorno, la atención también estará puesta en la temporada de reportes corporativos. Esta semana conoceremos los resultados de los grandes bancos estadunidenses y de varias de las empresas más relevantes del mundo. Después de varios meses de un mercado errático y de una clara rotación hacia compañías vinculadas con la inteligencia artificial, estos reportes pueden convertirse en el siguiente catalizador para las bolsas. Si las utilidades vuelven a sorprender de manera positiva, los inversionistas tendrán un motivo más para enfocarse en los fundamentales y dejar, al menos por unos días, el ruido geopolítico en segundo plano.

Mientras, el dólar continúa mostrando debilidad frente a la mayoría de las monedas y el peso mexicano ha sido uno de los principales beneficiados. Sin embargo, sigo pensando que este nivel del tipo de cambio difícilmente será permanente. La fortaleza del peso ha descansado en un dólar débil y en un apetito por riesgo que puede cambiar con rapidez. Tarde o temprano veremos un ajuste más acorde con los fundamentales económicos, sobre todo si la incertidumbre internacional continúa.


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Juan S. Musi Amione
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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