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Columna de Juan Manuel Velázquez Ramírez

¿Quién fue el mejor alcalde de la Zona Metropolitana de Guadalajara?

Juan Manuel Velázquez Ramírez

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Cuál es el presidente municipal al que se le puede calificar como mejor por los resultados que entrega ¿Ramiro Hernández, de Guadalajara? ¿Jorge Arana, de Tonalá? ¿Héctor Robles, de Zapopan? ¿Alfredo Barba, de San Pedro Tlaquepaque? o ¿Ismael Del Toro, de Tlajomulco? Las encuestas de opinión pueden decir que Barba. El gobernador de la entidad puede emitir juicios aprobatorios para todos, guardando formas y distancias, y hasta puede hablar de políticos ejemplares, de contacto con la ciudadanía. Incluso los propios presidentes salientes se autocalifican cuando dicen que cumplieron con más del noventa por ciento de sus compromisos.

Los informes de gobierno poco clarifican sobre la calidad del ejercicio de gobierno, porque no dan cuenta de forma objetiva sobre los resultados obtenidos en la gestión de gobierno. Más bien se han construido como espacio discursivo y de ritual político para justificar y legitimar el accionar de las Administraciones. Estos informes evidencian el posicionamiento y la relación de fuerzas que se ha alcanzado en el campo político de gobierno y tratan de delinear el futuro de los alcaldes en el ámbito de la administración pública. Por eso es tan importante poner atención en qué se dice y qué se calla en un informe; y en quién asiste y quién se ausenta. Todo eso tiene significado.

Así, los informes que acaban de emitir los alcaldes salientes de la Zona Metropolitana de Guadalajara adquieren relevancia. Son parte de las dinámicas del relevo político que se viene gestando. Y es que no sólo se van viejas Administraciones, sino también se va el PRI como partido de gobierno. Llegan nuevas Administraciones y llega, asimismo, un nuevo partido a gobernar, el Partido Movimiento Ciudadano (PMC).

Bajo estas consideraciones resulta irrelevante intentar responder a la pregunta sobre quién fue el mejor alcalde en la ZMG. La respuesta no está en las encuestas ni en los informes, sino en la voz de la ciudadanía que ya emitió su punto de vista en las urnas. Esta voz dijo masivamente que desaprobaba al PRI y sus gobiernos municipales.

Bajo esta lógica se puede entender que el alcalde saliente de San Pedro Tlaquepaque informe haber cumplido el 95 por ciento de sus 384 compromisos asumidos. Sin embargo, a pesar de eso, la ciudadanía votó por la opción de María Elena Limón, del PMC. Señaló que se compromete a revisar cuál fue el fallo que llevó a que los ciudadanos dejaran de darle la confianza al PRI a pesar de los esfuerzos por "transformar el municipio". Tal vez tendría que considerar que el voto por el PMC fue una manifestación de hartazgo contra la "Dinastía Barba" que durante décadas se ha apropiado del gobierno municipal y de sus recursos; ha generado desconfianza en los locatarios del mercado municipal y abandono de los artesanos.

Por otro lado, Tonalá es uno de los municipios que el PRI mantuvo en su poder en las últimas elecciones. Sin embargo, eso no evitó que el alcalde saliente, Jorge Arana Arana, fuera cuestionado por ciudadanos en el mismo momento en que emitía su informe. Y es que no son las redes sociales quienes tienen la responsabilidad de todo lo negativo que se dice sobre su Administración, como él afirmó. Más bien las razones debería buscarlas el rezago en que se encuentran múltiples colonias de este municipio; en la inseguridad en que se desarrolla la vida cotidiana de sus habitantes; en una su policía municipal descalificada por la ciudadanía; en el conflicto por la construcción del Centro Cultural y Artesanal Yolkan; en los 900 millones de pesos que deja como deuda y que coloca a este municipio como el quinto más endeudado del país; y en todos los familiares y amigos que han obtenido plazas bajo el cobijo nepotista de los Arana. Irónicamente, a pesar de todas las carencias que hereda a la siguiente Administración Jorge Arana continuará su vida política, ahora como diputado local.

A esto también se podría agregar las problemáticas sin resolver que dejan como legado las Administraciones municipales de Guadalajara y Zapopan. Particularmente habría que destacar que Enrique Alfaro y Pablo Lemus recibirán municipios que se encuentran entre los más endeudados del país. Entonces, la reducción de 15 por ciento y 28 por ciento a su salario que anunciaron Alfaro y Lemus, respectivamente, podrán considerarse medidas propagandísticas y de loable voluntad política. Pero ordenar la vida municipal bajo criterios de interés colectivo, requerirá prácticas democráticas de los gobiernos municipales y participación ciudadana organizada.

Entonces, responder la pregunta sobre quién fue el mejor alcalde de la ZMG puede resolverse volteando a ver, menos a los informes y más a la realidad municipal que dejan los presidentes salientes.

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