Política

El secuestro de la memoria. La deuda histórica de México con sus archivos

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

La grandeza de una nación no se mide por su extensión territorial ni por el tamaño de su población. Se mide, en gran parte, por su capacidad de conservar los testimonios que narran su origen, sus luchas y su evolución. Los documentos históricos son auténticos tesoros nacionales; sin ellos, la historia oficial se vuelve vulnerable al olvido, a la manipulación política y a la pérdida absoluta de identidad.

El patrimonio documental de México ha enfrentado durante siglos una guerra silenciosa contra la negligencia: incendios, saqueos, humedad y, en el peor de los casos, la alarmante falta de una visión estratégica que reconozca su verdadero valor. Preservar no es guardar papeles viejos; es defender la soberanía.

Aquí radica una de las paradojas más severas de la cultura institucional mexicana: el Archivo General de la Nación (AGN), principal repositorio archivístico del país se encuentra instalado en lo que fue concebido como una de las prisiones más temidas del México contemporáneo: el Palacio de Lecumberri.

Aunque el personal del AGN realiza una labor titánica y extraordinaria para conservar millones de expedientes, la decisión de confinar la memoria histórica de la República dentro de las celdas de una cárcel decimonónica evidencia un profundo desdén. ¿Qué dice de un Estado el hecho de que su memoria esté simbólicamente “presa”? Esta preocupante falta de infraestructura adecuada en los tres niveles de gobierno abre un debate sobre la urgencia de saldar la deuda que México tiene con sus archivos.

La historia nos ha demostrado que la defensa del archivo es, en consecuencia, la defensa de la nación misma. Cuando el gobierno republicano de Benito Juárez emprendió su éxodo para preservar la legalidad frente al imperio, la comitiva no sólo resguardaba vidas, sino las cajas que contenían la memoria jurídica y política del país. En la Comarca Lagunera, ante la persecución militar, esos documentos fueron confiados a campesinos que los ocultaron en la Cueva del Tabaco. Gracias a su disciplina y sacrificio en condiciones extremas, la República conservó su sustento legal.

Hoy, la realidad es muy distinta y nos confronta con una dolorosa dispersión global. El consenso historiográfico advierte que han sobrevivido apenas entre 14 y 17 códices prehispánicos auténticos en todo el mundo. De ellos, la gran mayoría —piezas fundamentales de nuestros pueblos originarios— están bajo el resguardo de instituciones en Alemania, Austria, Italia, España, el Reino Unido y la Ciudad del Vaticano.

México sólo conserva de manera reconocida el Códice Colombino y el Códice Maya. Este exilio cultural plantea una interrogante: ¿Tiene México actualmente las condiciones técnicas, el presupuesto y la voluntad política para exigir y garantizar la repatriación y conservación de estos tesoros, o están más seguros en el extranjero?

En esta labor, los archivistas, historiadores y cronistas operan como los verdaderos guardianes contemporáneos de la memoria nacional. Sin embargo, su profesión suele ser invisibilizada, precarizada y relegada a tareas secundarias dentro de los organigramas administrativos. Su trabajo diario es el que evita que el paso del tiempo condene al olvido las actas, mapas y juicios que nos dan identidad, pero rara vez reciben el presupuesto necesario para la digitalización o la climatización de los acervos. Cada documento histórico que se pulveriza por falta de cuidado es una página arrancada a nuestra historia que jamás volverá.

Preservar los tesoros documentales no es un lujo intelectual; es un acto de soberanía nacional y de responsabilidad histórica. Así como los custodios de la Cueva del Tabaco arriesgaron su vida por los papeles de la patria, el Estado tiene la obligación de sacar la memoria de las catacumbas de la indiferencia. Una nación que abandona sus archivos está condenada a que otros le escriban su pasado y, por consecuencia, le manipulen su futuro.


Google news logo
Síguenos en
Juan Manuel Díaz Organitos
  • Juan Manuel Díaz Organitos
  • General retirado del Ejército Mexicano
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.