Política

¡No se confundan con las fuerzas armadas!

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Agosto aún no termina, pero sin duda pinta para ser el mes de mayores claroscuros para este gobierno. También se fortalecerán las instituciones que ayudarán al gobierno a alinear lo claro y lo obscuro.

Seguridad y justicia siempre serán los pilares fundamentales de cualquier gobierno. Huelga decir que esta semana las acciones encaminadas a estos dos rubros provocaron mensajes de fortaleza, pero también de controversia. El Ejército, la Armada de México, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad asestaron duros golpes a diferentes organizaciones criminales. Sin embargo, lo que para unos fueron acciones coordinadas y estratégicas, para otros fue una competencia para ganar la agenda mediática semanal.

El reconocimiento que le hizo Terrance Cole, director de la DEA, a Omar García Harfuch, como bien lo expresó la presidenta Sheinbaum, tiene un doble mensaje que se traduce estrictamente en un tema político entre ambos países. Esto no debe escatimar la relación que han construido ambas dependencias.

De inmediato surgió el debate sobre las fortalezas institucionales con las que cuenta el gobierno.

Para las fuerzas armadas el objetivo es claro: fortalecer al país desde el poder que otorgan los soldados de tierra, mar y aire, así como los guardias nacionales. El instituto armado es un espacio permanente con un gran potencial social que, por supuesto, mantendrá ese carácter y naturaleza.

Para el general Ricardo Trevilla Trejo, como para el almirante Raymundo Morales Ángeles, no existe ninguna ambición política, ni mucho menos afán de protagonismo. Desde hace 80 años, ningún general o almirante que haya sido secretario ha tenido, después de su mando, inclinación o participación en la vida política nacional.

Quienes han sido altos mandos militares o navales se retiran de la vida pública una vez que termina su responsabilidad como mandos y secretarios de la Defensa o Marina. Por esta razón, las voces que en cada sexenio promueven enconos, intrigas o bien competencia de ellos con otros miembros del gabinete que esté en turno pierden el tiempo en esta promoción.

Los logros obtenidos por el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional son para el país, para los mexicanos y para sus instituciones. Son logros institucionales, no personales, porque se insiste en que las fuerzas armadas son la única institución nacional permanente. Quienes las comandan y administran, al terminar cada sexenio, pasan a la honrosa situación de retiro, dejando cada uno su sello personal en sus instituciones.

Para un general o almirante como secretario, el tiempo siempre está en contra, por ello deben ser efectivos.

Este sexenio está por cumplir dos años. Falta mucho por hacer.

Cabo de turno

Quien inició la investigación sobre la participación de marinos en la introducción de combustibles ilegales a México fue el actual secretario de Marina.

Sin lugar a dudas, la decisión del almirante Morales Ángeles fue tan inédita como contundente. Por supuesto, unos cuantos no definen lo que es la Armada de México, ni a sus marinos y ni a sus oficiales.

La deportación y llegada a México del contralmirante Fernando Farías Laguna, amén de lo legal, fortalecerá la decisión del alto mando de la Armada de seguir adelante en la búsqueda de reprender a quien juró una vez lealtad a México y a la Armada. El que ha de reprender, debe ser irreprensible.


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Juan Ibarrola
  • Juan Ibarrola
  • j.ibarrola@cadenademando.com
  • "Columnista de seguridad y Fuerzas Armadas. Creador de @CadenaDeMando, colaborador @Milenio. Todos los sábados y lunes a las 18:00 hrs @mileniotv"
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