La industria aeronáutica y aeroportuaria mexicana atraviesa uno de los momentos más complejos y, a la vez, más reveladores de su historia reciente. Tras el golpe brutal que significó la pandemia, el sector mostró una capacidad de resiliencia notable. Aerolíneas comerciales, aviación privada y aeropuertos lograron una recuperación más rápida de lo que muchos anticipaban, reposicionando a México como un mercado dinámico y estratégico en la región. Sin embargo, esa recuperación convive hoy con decisiones de política pública, tensiones regulatorias y conflictos internacionales que amenazan con frenar —o al menos encarecer— ese avance.
El primer gran parteaguas fue la degradación de México a Categoría 2 por parte de la autoridad estadounidense. Aunque el país ha trabajado para subsanar las observaciones, el tema no está del todo superado: persisten dudas sobre la suficiencia presupuestal, la fortaleza técnica y la autonomía real de la autoridad aeronáutica. En aviación, la confianza es clave, y cualquier señal de debilidad institucional tiene efectos inmediatos en conectividad, inversiones y percepción internacional.
A ello se suma el rediseño forzado del sistema aeroportuario del Valle de México. El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) se ha integrado al ecosistema, particularmente en carga, pero enfrenta ahora un golpe directo con la cancelación de rutas y frecuencias hacia Estados Unidos. Esto ocurre en un momento crítico, a las puertas del Mundial de Futbol, cuando la conectividad aérea debería ser una prioridad estratégica para atraer visitantes y facilitar la movilidad regional. En contraste, el aeropuerto de Toluca sigue sin despegar como se prometió, mientras que otros como Querétaro muestran un crecimiento sólido y sostenido, demostrando que el problema no es la demanda, sino la planeación.
En el frente empresarial, el anuncio de la fusión entre los grupos controladores de Volaris y Viva Aerobus abre un debate inevitable sobre competencia económica. Aunque ambas aerolíneas mantendrían marcas, concesiones y certificados separados, un propietario común obliga a replantear la definición de concentración. En el segmento de bajo costo —que ya domina gran parte del mercado— el riesgo no es menor. La experiencia internacional muestra que estas operaciones no son excepcionales, pero también que requieren análisis finos, condiciones claras y una vigilancia estricta para garantizar beneficios reales al pasajero y evitar prácticas anticompetitivas.
El contexto se vuelve aún más delicado al observar la relación con Estados Unidos. Las tensiones con el Departamento de Transporte, los señalamientos de posibles violaciones al acuerdo bilateral y la amenaza de retirar la inmunidad antimonopolio a la alianza Delta–Aeroméxico evidencian un deterioro en el principio de reciprocidad. Decisiones como la reducción de slots en el AICM o la eliminación de la carga dedicada no solo reconfiguraron el mercado interno, sino que alteraron condiciones de competencia que antes justificaban acuerdos hoy cuestionados por Washington.
Finalmente, las recientes alertas operativas emitidas por autoridades estadounidenses sobre ciertas regiones aéreas de México han generado ruido político, aunque en lo técnico formen parte de prácticas habituales de la industria. No obstante, en un ambiente ya cargado de desconfianza, incluso medidas estándar pueden interpretarse como señales de alerta mayores.
La aviación es mucho más que transporte: es un catalizador económico, comercial y geopolítico. México necesita una política aeronáutica coherente, técnica y predecible, alineada con estándares internacionales y consciente de su interdependencia con Estados Unidos y Canadá. De lo contrario, la industria que logró sobrevivir a la peor crisis global de su historia podría verse frenada no por falta de mercado, sino por turbulencias generadas desde tierra.
Juan Carlos Machorro, asesor de diversas organizaciones nacionales e internacionales en el desarrollo e implementación de proyectos de inversión y financiamiento en México.
Andrés Remis, experiencia asesorando a clientes nacionales e internacionales en financiamiento aeronáutico y aeroportuario.