Política

Daniel Goldin y la lectura

Al pensar en la abrupta salida de Daniel Goldin de la Biblioteca Vasconcelos, el cartujo recuerda un artículo de Theodor Fontane (1819-1898), uno de los grandes representantes del realismo poético alemán, sobre la manera de ser de los berlineses, sus conciudadanos: hablan mucho y fuerte, creen saberlo todo, carecen de amabilidad y civismo; sus hogares no están desprovistos de amor, pero sí de respeto. “Más incluso que falta de respeto —enfatiza Fontane—, lo que existe es una absoluta falta de modales”.

El texto parece una descripción de muchos funcionarios y epígonos de la 4T, entre ellos quienes ordenaron el desalojo de Daniel Goldin de su oficina como director de la Vasconcelos, una humillación inmerecida para uno de los grandes promotores de la lectura en nuestro idioma, quien hizo de ese recinto uno de los principales centros culturales del país.

Autor, entre otros títulos, de Los días y los libros. Divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura y Al otro lado de la página, imágenes de la lectura en México, Goldin es querido y respetado; en las redes sociales (donde no faltan improvisados y burdos detractores) circulan miles de mensajes de solidaridad hacia él, entre ellos el de Elena Poniatowska, a quien la simpatía por López Obrador no le ha impedido manifestarse en contra de su alianza con el Partido Encuentro Social (PES) ni escribir en Twitter: “Si un intelectual ha hecho todo por el fomento a la lectura, es Daniel Goldin, director de la Biblioteca Vasconcelos que ha sabido granjearse el cariño de los trabajadores. Es una infamia que se le maltrate”.

En los medios, sobre todo en los escritos, decenas de articulistas han expresado su indignación por la forzada renuncia de Goldin, y este domingo, a partir de las 10 de la mañana, afuera de la Biblioteca Vasconcelos, se llevará a cabo un maratón de lectura llamado “A leer por Daniel”. Un gesto conmovedor, de gratitud hacia quien ha hecho tanto por acercar a los niños y jóvenes a los libros de manera crítica, sin idolatría ni demagogia.

La escucha radical



El viernes por la noche, Goldin difundió un comunicado anunciando su voluntad de guardar silencio sobre su situación; no piensa —dice— regresar a la Vasconcelos, como tantos lo piden, ni claudicar en su lucha “por hacer de la palabra dialogada, que supone la escucha radical, el mejor instrumento para construir la habitabilidad del mundo”. Agradece la diversidad política, social y generacional de quienes lo han apoyado, y agrega: “El reconocimiento del valor de esa diversidad es un reclamo de no pocos de las más de treinta millones de personas que votamos por el actual gobierno, y de muchos de los que se opusieron a él”.



La escucha radical

es un concepto interesante: escuchar con atención, con respeto, con curiosidad, con la mente y el corazón abiertos; escuchar para poder dialogar. Frente a eso no queda sino

la sordera radical

, impositiva, autoritaria, negada al intercambio de ideas, insuflada por un insufrible aire de superioridad: de superioridad moral para ser precisos.



Para Goldin, la lectura es un ejercicio de libertad, de imaginación; es la posibilidad de ser “un ciudadano del mundo”, consciente, crítico, generoso. En una entrevista con el periódico

El País

, publicada el 5 de diciembre de 2013, le dice a Bernardo Marín: “No se debe reducir el fomento a la lectura a acercar a toda la población a un corpus libresco fundamentalmente literario. Es importante fomentar un acercamiento a la palabra escrita desde una perspectiva más amplia en cuanto a los campos del saber y sobre todo que busque integrar lectura, escritura y conversación. Leer, escribir, conversar supone releer, reescribir, revisar; algo que cualquier egresado de la escuela debería estar en condiciones de hacer. Solo desde esta perspectiva se puede sostener el vínculo entre lectura y ciudadanía”.

Paradojas



En México, donde en la actualidad tanto se habla de regalar libros o reducirles el precio para fomentar la lectura, no deja de ser paradójica la exclusión del más reconocido especialista en la materia: editor, ensayista, bibliotecario, creador de colecciones entrañables como

A la orilla del viento

, del Fondo de Cultura Económica. No deja de ser paradójica también la tolerancia del gobierno federal para con los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, dispuestos a abandonar a sus alumnos bajo cualquier pretexto, sin importarles sus rezagos ni su futuro; incapaces de darles las herramientas indispensables para “leer, escribir, conversar”, para alentar su ciudadanía.



La creación de bibliotecas escolares o de barrio, el préstamo de libros a domicilio, son algunas de las estrategias planteadas por Goldin para fomentar la lectura. “El Estado —le dijo a Bernardo Marín— debe garantizar la formación lectora en la educación básica desde esa perspectiva integradora de oralidad, lectura y escritura. Sin ella no habrá jamás igualación de oportunidades ni una democracia participativa”.



Con escuelas cerradas ninguna política educativa ni campaña en favor de la lectura podrá prosperar, aunque desde el poder se pregone lo contrario. En la casa y/o en las aulas comienza el placer de leer, después el lector descubre sus propios caminos, con venturas y desventuras; encuentra sus propios libros, sin importar si son regalados, robados, prestados o comprados.



Queridos cinco lectores, en una tarde nublada, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.



Google news logo
Síguenos en
José Luis Martínez S.
  • José Luis Martínez S.
  • Periodista y editor. Su libro más reciente es Herejías. Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial, 2022). Publica su columna “El Santo Oficio” en Milenio todos los sábados.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.