La administración de Esteban Villegas vive una crisis creciente de gobernabilidad, fragilidad financiera, recortes presupuestales federales, alta deuda de los municipios y debilidad institucional, además de protagonizar un abandono histórico de la Comarca Lagunera.
El trascendido de la congelación de la visa del gobernador en EE. UU. y señalamientos de vínculos delictivos cuestionan su autoridad, incluso su gabinete de seguridad muestra dudas que reflejan un debilitamiento institucional y político de su gobierno.
El propio secretario general de Gobierno, Héctor Vela, reconoció que la entidad enfrenta una situación financiera “complicada”.
En todos los medios hay preocupación por la caída en ventas, menor circulante y una grave desaceleración económica en el empleo, en el comercio y en los servicios.
Se cuestiona la insensibilidad de Villegas al privilegiar la atención mediática y sus eventos artísticos, en lugar de solucionar problemas estructurales de la entidad.
De pena ajena fue su decisión de subir al escenario de la Feria Nacional de Durango y tomar el micrófono no para hablarle a la ciudadanía, sino para intentar cantar.
Un hecho característico de un protagonismo hueco, que privilegia el abuso de las formas sin contenido.
El gobierno de Durango se olvidó de La Laguna.
Deprimente es el estancamiento y decadencia urbana de Gómez Palacio, frente al crecimiento de Torreón.
Son evidentes las deficiencias en infraestructura, en seguridad, fallas en servicios públicos y problemas graves en el centro urbano, provocan disparidades a pesar de su histórica zona industrial.
Es evidente el deterioro en el primer cuadro y periferia de la ciudad, con drenajes colapsados, calles en mal estado y recurrentes fallas en agua y luz.
La inseguridad ha impactado negativamente en la inversión, pero este municipio mantiene una de las zonas industriales más importantes del país y proyecta una nueva aduana interior.
Posdata.
En el Aula Magna “Laureano Roncal” la comunidad universitaria rindió un sentido homenaje al distinguido académico, orador, poeta y jurista José Enrique Torres Cabral, en un emotivo tributo a su invaluable legado y una sentida despedida al gran universitario originario de Gómez Palacio, que sembró rectitud, congruencia y vocación de servicio.