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Sábado , 23.02.2019 / 11:33 Hoy

La Feria

Dos buenas para la cultura

Jorge Souza Jauffred

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La reunión, programada para una hora, se prolongó tres. Los directivos del Seminario de Cultura Mexicana, corresponsalía Guadalajara, fueron recibidos por la nueva secretaria de Cultura de Jalisco, Giovana Jaspersen, hace unos días y en su conversación tocaron numerosos temas cruciales para la entidad.

Ahí, en la sala de juntas, la joven funcionaria explicó su proyecto, respondió preguntas y dio buenas noticias. La charla, importante para la socialización de su programa, se prolongó, dije, tres horas. Claro, la atmósfera fue cálida y el encuentro grato y cercano.

De los puntos expuestos por la nueva titular de Cultura, hubo dos que, particularmente, me gustaron: El primero se refiere al edificio Arroniz, que fue convertido en oficinas burocráticas en la pasada Administración. El segundo, a la importancia de atender la cultura en zonas que, tradicionalmente, han sido casi olvidadas; como, por el ejemplo, el norte de la entidad y la ciudad de Puerto Vallarta. El norte en tanto que puerta hacia las culturas indígenas; y Vallarta, en tanto que ventana por la que asoma el mundo hacia Jalisco.

Del edificio Arroniz (sin repetir su valor como testigo de la historia ni como pieza arquitectónica) me gusta la idea que tiene de convertirlo, cada vez más, en espacio museístico. Áreas mayores de su hermosa planta baja y del primer piso se destinarán a exposiciones, muestras y otras actividades artísticas. La idea es convertirlo, finalmente, en un museo que, en el centro de la ciudad, sea punto de referencia para la memoria y el presente de Jalisco. Se trata de convertirlo en un museo que diste mucho del actual de Culturas Populares, que se encuentra en condiciones lamentables y no representa la diversidad y la magnitud de las culturas populares del estado.

En cuanto a la atención a la zona norte, la Secretaría ya comenzó el trabajo. Visitó la región de Colotlán y de Mezquitic guiada por su interés en las lenguas y las culturas ancestrales. Su observación de la zona le permitirá dar los primeros pasos para una descentralización afectiva. Hay tanto qué hacer en la región. Tantos elementos que observar, investigar, resguardar.

Vallarta es otra cosa. Una urbe multicultural que se convirtió, en apenas unos decenios, en el segundo polo turístico del país, sólo después de Cancún, y que se adentra en el municipio de Bahía de Banderas, en Nayarit, donde las playas son impresionantes.

Y, claro, como centro turístico padece una fuerte aculturación. Costumbres extranjeras y ritmo vacacional se conjugan para construir una visión de la realidad muy distante de la que rige en el centro del estado.

El contrapeso que significa la generación y gestión de programas culturales y artísticos es necesario para establecer un equilibro y permitir que los jóvenes, principalmente, tengan al alcance alternativas distintas a discotecas y bares.

La idea de la Secretaria Jaspersen, que es joven y preparada, es incidir directamente en el puerto para abrir nuevos caminos hacia la actividad artística. Todo ello, dejando muy en claro que entiende que la cultura la hacen las personas, ahí, en los barrios, los pueblos, las ciudades, y no en las oficinas de alguna dependencia.

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