Éste sexenio se ha caracterizado por polarizar a las clases sociales.
Unos son fifís, otros chairos, lo de fifís, salió directamente del ejecutivo, lo de chairos fue derecho de réplica, ambos términos son peyorativos, pero lo más delicado es la división de clases que está provocando el gobierno actual.
Los llamados fifís son personas que en su mayoría han salido de la clase popular, inclusive muchos vienen de la pobreza, el haber logrado llegar a una clase económica más alta, se debe al esfuerzo personal, donde invirtieron años de estudio en el caso de los profesionistas, y los que no son profesionistas, algunos se decidieron por el comercio o por la industria.
En ambos casos el esfuerzo y privaciones fueron de mucho mérito.
Las jornadas laborables fueron y siguen siendo arduas, pues saben que tienen la responsabilidad, de la familia, su negocio, y del personal al cual se les debe pagar su remuneración correspondiente más las prestaciones de ley, aunado a las contribuciones de impuestos en los tres niveles de gobierno, tengan ventas o no, los gastos fijos y salarios se generan día con día.
El llamar fifí a una clase social, refleja el poco o nulo reconocimiento, al gran esfuerzo que han tenido, con la sociedad, al ser el motor que mueve la economía del país, toda vez que dicha clase media es la que genera miles de empleos y contribuciones de las cuales, se sostiene la estructura del gobierno.
Pero además de ser el motor de la economía, generador de múltiples empleos y pagar contribuciones, también ceden su derecho a la salud y educación pública, en virtud de que por lo general envían a sus hijos a centros educativos y de salud privados y de esa manera se abre un gran espacio para la gente más vulnerable.
Por el contrario, los llamados “fifís” lejos de ser estigmatizados, se les debe reconocer su gran labor que han logrado a favor de su patria, al desarrollar empresas arriesgando su capital con la finalidad de crear fuentes de trabajo, mismas que no existirían si no fuera por esos inversionistas visionarios, que un día fueron pequeños emprendedores y ejemplos los tenemos en todo el país y la Comarca Lagunera no es la excepción, pues es la cuna de grandes empresas que son líderes a nivel nacional.
¿Qué sería de México si no existiera la clase media, mal llamada “fifí”?. La gran fortaleza de los países desarrollados se encuentra en dicho sector, pues es el fiel de la balanza que regula la clase alta y la clase trabajadora, llámense obreros o campesinos.
“No se puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte” Abraham Lincoln.