Opinión
Jordi Soler
Jordi Soler
  • Es escritor y poeta mexicano (16 de diciembre de 1963), fue productor y locutor de radio a finales del siglo XX; Vive en la ciudad de Barcelona desde 2003. Es autor de libros como Los rojos de ultramar, Usos rudimentarios de la selva y Los hijos del volcán. Publica los lunes su columna Melancolía de la Resistencia.
  • Tu estrella

    imagen firmas pluma
    Si sigues a tu estrella, no puedes errar el glorioso puerto
  • Lo breve

    imagen firmas pluma
    En el siglo XXI leemos más palabras que en ninguna otra época, pero en textos mucho más breves.
  • El camino largo

    imagen firmas pluma
    Si Ulises fuera nuestro coetáneo se habría ahorrado diez años de tormento, pero se hubiera perdido de cosas muy valiosas. Gracias a esa década de esfuerzo, a ese audaz periplo sin GPS, perfeccionó su capacidad de adaptación
  • He aquí mi corazón

    imagen firmas pluma
    Hace tiempo Paul McCartney fue investido caballero y ese privilegio incluye un escudo de armas que él mismo diseñó.
  • La pausa de hidratación

    imagen firmas pluma
    Lo frágil, que en el siglo XX era una forma de debilidad, hoy se ha convertido en un estado no sólo respetable, también tiene prestigio: se nos invita, todo el tiempo y de muchas maneras, a ser frágiles.
  • Labatut y Labatut

    imagen firmas pluma
    Hace unos días sostuve una conversación pública con el escritor chileno Benjamín Labatut, en Barcelona (Casa Amèrica Catalunya, 10 de junio, 19 horas). El motivo era su libro reciente: La Antártica empieza aquí (Anagrama, 2026).
  • La venganza

    imagen firmas pluma
    El estrépito que sube de la calle es el ruido del mundo industrial, de la hipermodernidad y de la aceleración tecnológica
  • La opinión de los otros

    imagen firmas pluma
    Anton Chéjov escribió, al final del siglo XIX, un cuento en el que los habitantes del siglo XXI encontramos un inquietante espejo.
  • El diablo era un buenazo

    imagen firmas pluma
    Este censo salvaje, que hoy nos fiscaliza microscópicamente cada segundo, no sólo sabe cuántos somos y cuánto nos toca tributar: sabe hasta lo que no decimos