Cercanos ya a la Semana Santa. Viene bien el hacer un comentario bíblico sobre la dignidad del hombre y la mujer que son seres complementarios, “imagen de Dios” y también Dios es representado por imágenes humanas.
El ser humano es personal, inteligente, libre (Ecl. 17), capaz de todo e insaciable (Ecl. 1). La Biblia recoge el dato de que, en algún momento de la historia, dominio la mujer, lo que se llama “matriarcado”.
Pero históricamente se cambian los papeles como lo dice la misma Biblia: “Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos, darás a tus hijos con dolor, tendrás ansia de tu marido, y él te dominará” (Gen. 2, 16).
Al promoverse la dignidad de las mujeres, prescindiendo del hombre en cuanto complementario, hay un inmenso error, que se mide por el infinito abismo.
No es tan sano promover la dignidad de la mujer publicitando el hombre solo como agresor, violento, asesino.
Hay muchas canciones mexicanas que fomentan el machismo. No se aprueban.
Hay muchas canciones rancheras que fomentan la ternura del hombre para la mujer. La mutua donación en la que se dan la vida en el matrimonio, y eso también se canta.
Deben organizarse muchas campañas de promoción del hombre y la mujer que se dan en vida conyugal.
Sin disculpar algunas fallas y pecados, la Iglesia Católica es una gran promotora de la mujer como se muestra en el enorme ejercito de catequistas, que se cuentan desde las que apenas muestran lo elemental de la catequesis, en los barrios más apartados y las comunidades más apartadas de los campesinos.
En estas últimas, no dejan de hacer presencia los abuelitos y abuelitas que enseñan lo que sienten como una tradición de sus mayores.
También hay coordinadoras de comunidades eclesiales de base. Son el sostén de los ministerios laicales y no faltan quienes, con sus saberes, dan pláticas preparatorias para los Sacramentos.
En este último nivel, se encuentran con los varones y junto con ellos llegan hasta estudio de la teología, de la teología pastoral, de la teología bíblica.
No hay que ser tan parciales, no se puede promover a la mujer sin la presencia del compañero con quien se disfrutan gozos esperanzas; se canta y se viven juntos son gritarle en las calles: "mi violador eres tú".
Achis así tan fácil, cuando son necesarios el uno para el otro.
Algo hay que desandar sobre una promoción femenina que desprecia al compañero de vida.