Política

¿Y dónde está la Iglesia?

  • Ekos
  • ¿Y dónde está la Iglesia?
  • Javier García Bejos

Soy respetuoso profundamente de las creencias de cada quien. La Iglesia, un pilar fundamental de la civilización humana, ha acompañado a los hombres en buenos y malos momentos de la historia. La fe, particularmente, se convertía en un arma poderosa cuando la gente tenía miedo a la guerra, al hambre o a la enfermedad, como señala en Homo Deus el Prof. Yuval Harari.

La fe y el miedo hicieron que por todo el mundo mezquitas, templos y sinagogas fueran construidas para honrar a Dios. Los mensajes de la religión, en los momentos más difíciles de la historia humana, confortaban el desasosiego de aquellos momentos críticos y difíciles; rezar pues, podía acabar con las pestes, con la guerra, con la sequía y con cualquier pandemia. Creer que podían suceder cosas buenas ha sido desde siempre fundamental. Por eso me resulta desconcertante, en medio de una pandemia global que ha cobrado la vida de cientos de miles de personas y ha infectado a millones en el mundo, el silencio mostrado por la Iglesia.

Con todos los mensajes que hay en los medios y la tecnología disponible, reconfortar en el dolor a miles de familias que no han podido despedir a sus enfermos, a los pobres y desprotegidos que no han podido tener acceso a los servicios de salud, debe ser prioridad. Lo mismo para los adultos mayores que han tenido que mantenerse aislados lejos de sus seres queridos, o los niños que no entienden que está pasando. No hemos visto, salvo esporádicos tweets, mensajes poderosos o convocatorias comunitarias para reflexionar y acompañar el dolor de un mundo que está viendo un reto inaudito.

Gracias a la tecnología, el aislamiento y la solución a este problema seguramente no será como en otras épocas de la humanidad; no durará siglos seguramente ni morirán millones y millones, pero nos ha vuelto a mostrar frágiles, nos ha expuesto a la intemperie, la misma que enfrentaban hace cientos de años los hombres. Las ventajas en nuestros tiempos es que la solidaridad comunitaria tiene múltiples dimensiones y la información nos da una oportunidad distinta al pasado, no así los hombres que profesan alguna religión, por tener seguramente una conexión espiritual que trasciende nuestra condición humana.

Por eso la voz de la Iglesia, las reflexiones de los religiosos y su compasión con los enfermos y su capacidad para organizar a las masas en torno a las nobles causas han brillado por su ausencia. La salud pública y la recuperación económica será el reto de los siguientes años en todo el mundo, sin embargo, la herida quedará abierta y el dolor estará latente. La necesidad de entender qué ha pasado desde el punto de vista espiritual y la reflexión sobre ese reto tendría que venir desde el ensordecedor silencio de las instituciones eclesiásticas del mundo.

Esperemos que pronto encuentren una narrativa, porque para muchas personas, todavía en esta era, es importante el mensaje que a lo largo de la historia ha acompañado a la humanidad, ese de la esperanza, el de la luz al final del camino.

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.