Política

La esperanza muere al último

  • Ekos
  • La esperanza muere al último
  • Javier García Bejos

Estamos a nada de cumplir cinco meses desde el inicio de la “Jornada Nacional de Sana Distancia”, estrategia principal del Gobierno de México para gestionar el desarrollo de la pandemia de la Covid-19 en nuestro país. En aquel lejano mes de marzo, los peores escenarios predecían de 6 mil a 8 mil fallecidos a causa de esta enfermedad, pero al acercarnos a septiembre, la cifra desafortunadamente se acerca peligrosamente a los 60 mil. Claro que hay mucho que aprender de este terrible episodio para fortalecer la salud pública nacional, sin embargo, hacia adelante, de nada sirven las lamentaciones: la reconstrucción, por difícil que parezca, requiere de todas y todos nosotros.

En los siguientes meses, tendremos que vivir con una nueva modalidad de vida en donde la “prueba y error” será el pan de cada día. En varios estados han empezado paulatinas reaperturas de establecimientos comerciales, guardando los diversos protocolos de seguridad sanitaria, pero como hemos atestiguado en países de Europa e inclusive en algunos de Asia que recibieron primero el golpe del Coronavirus, el ida y vuelta entre las reaperturas y los encierros seguirán hasta que tengamos vacunas producidas masivamente.

No todo está perdido. Más allá de las lamentables pérdidas humanas, los meses de ensayo que tenemos por delante, por así decirlo, serán fundamentales para esbozar los nuevos elementos de una sociedad que sencillamente jamás podrá regresar a lo que fue. El impacto diferenciado de la pandemia en sectores tan diversos como la producción alimentaria, el turismo, el acceso a la salud y sobre todo el educativo, han desnudado las deficiencias de las estructuras institucionales e inclusive de convivencia en todas las latitudes del planeta. Como han externado los más grandes expertos de opinión en últimos meses, si regresamos a la misma convivencia y rutina que teníamos antes de esto, entonces no habremos aprendido absolutamente nada.

En el caso de nuestro país, la respuesta económica y social a la crisis que tenemos encima debe partir esencialmente desde los hogares, los vecindarios y esa ciudadanía que ha demostrado, una y otra vez en la historia de México, que ante las adversidades la solidaridad es nuestro mejor antídoto. Tenemos la oportunidad de repensar las estructuras que rigen el día a día y hacerlas más equitativas, ver por los que menos tienen y construir futuro pensando no solo en nuestros hijos y nietos, pero también por el de a lado, el prójimo, recordando que sin comunidad simplemente no tenemos un mañana.

El gobierno, hoy y siempre, tendrá sus funciones y los podrá ejecutar bien, mal o regular, pero nosotros como ciudadanía tenemos la responsabilidad de dar lo mejor de nosotros si queremos construir un mejor país, ya sea desde el empresario que crea empleos o la cooperativa que está tratando de llegar al siguiente mes con esfuerzo e imaginación. La lección con la que me quedo, en esta primera fase de la pandemia, es que está en nosotros el cuidarnos y mejorarnos. Espero que, con una mayor reflexión sobre ello, podamos superar, unidos, lo que se viene en los siguientes meses.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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