Política

Hasta nunca Trump

  • Ekos
  • Hasta nunca Trump
  • Javier García Bejos

Los lideres tóxicos y malos gobiernos, siempre tienen fecha de caducidad. La democracia liberal ha pasado esta semana por un momento crucial, un punto de inflexión que seguramente será recordado como uno de los sucesos más importantes del siglo XXI. La derrota de Donald Trump es mucho más profunda y relevante para el mundo libre de lo que podríamos imaginar. Representa la confirmación de que la democracia sigue siendo la mejor idea para formar gobierno y para despedir políticos. La derrota de Trump es una declaración de principios en donde la democracia liberal previene al mundo contra la enfermedad que entraña el populismo nacionalista que Trump convirtió en mística de gobierno.

Las enseñanzas de la jornada electoral en Estados Unidos son múltiples y el camino que tendrá que recorrer el país, actualmente polarizado y dividido como nunca, tiene la tarea de reconocer en el espejo que el virus del trumpismo logró trascender y se enquistó con éxito en una parte significativa de ciudadanos americanos, quizás hartos del bipartidismo, identificados con el sueño americano que revivió Trump, distante de cualquier visión del futuro, y nostálgicos del pasado.

El populismo de Trump, no ha sido un accidente, ni es una ideología de izquierda o derecha, es, simplemente, una estrategia para preservar el poder minando a las instituciones y generando discurso cuyo unico objetivo es denostar a los adversarios.

Ese populismo construido desde el culto a la personalidad de su protagonista, hace de la mentira ejercicio permanente, desconoce los límites que proveen las leyes y las normas, ataca frenéticamente la existencia de equilibrios, desconoce el valor de la diversidad como fuente de riqueza, menosprecia a la ciencia y engendra polarización desde el racismo.

En el ejercicio de las libertades nads puede justificar la aberración del populismo, y en la era global nada más absurdo que alentar los nacionalismos que aíslan y dejan de reconocer el valor de la integración como algo deseable.

Por eso, la derrota de Trump no es el tropiezo político de una facción con gran tradición e identidad como la Republicana. Es la derrota de la alternativa política que quiso denostar la tradición democrática y liberal de Estados Unidos. Como nunca había sucedido, Trump expuso a la sociedad americana al abismo de lo increíble. Un país con valores democráticos de repente ha querido ser manipulada con la mentira de un fraude electoral. Luego de conocerse el resultado prácticamente irreversible el todavia Presidente no esta dispuesto a reconocer el triunfo de Joe Biden.

En la soledad de la derrota, los recovecos de su administración irán quedando expuestos, las instituciones habrán de sanar y el imperio del estado de derecho se convertirá en una sombra que persiga permanentemente al expresidente que creyó que gobernaba un país como si gobernara una empresa de su propiedad. El final de este periodo muestra que los valores universales y compartidos siguen siendo la mejor esperanza del futuro: la verdad por encima de la mentira, la decencia por encima de la trampa, la libertad por encima de la imposición, el futuro como punto de referencia, y la ley por encima de todo.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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