Política

Es tiempo de actuar

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  • Es tiempo de actuar
  • Javier García Bejos

Un 7 de abril, pero de 1948, las naciones dimos un paso decisivo hacia la consecución de un derecho fundamental: el goce del grado máximo de salud para un individuo, sin distinción de raza, religión, ideología o condición socioeconómica. En esa fecha, entró en vigor la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, por lo que cada año recordamos los avances que ha tenido la humanidad para erradicar enfermedades mortales. Pero además, es una ocasión para reflexionar sobre lo que el propio hombre está dejando de hacer para defender la vida.

La salud de las personas, particularmente de niñas y niños, es fundamental para garantizar no solo un desarrollo pleno, sino también para lograr armonía y seguridad. En este sentido, la noticia de los ataques químicos contra civiles en Siria me dejó verdaderamente impactado. Este conflicto armado ha dejado millones de desplazados, heridos y muertos, no solo muestra el lado más inhumano de este siglo XXI: es un recordatorio de que como comunidad internacional, debemos y podemos hacer más para proteger a los más vulnerables.

Si bien la asistencia ante crisis humanitarias es cada vez más coordinada, también es cierto que ante emergencias sanitarias, desastres y guerras, millones de personas quedan desamparadas debido al cierre de centros hospitalarios y falta de medicamentos. Tristemente, ante estas adversidades, las desigualdades que existen entre regiones y países salen a la luz de manera muy evidente.

Desde la creación de la Organización Mundial de la Salud, hemos recorrido un largo camino para prevenir muertes y enfermedades durante el siglo. Ahora, ante el planteamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular los llamados Salud y Bienestar y Reducción de las Desigualdades, la salud plena e integral de la población constituye la piedra angular de la cual debe partir el desarrollo de los demás derechos.

Por esto, resulta fundamental que desde lo local hasta lo internacional, despleguemos acciones más concretas hacia la prevención de enfermedades, el manejo de crisis humanitarias y el control de epidemias. Por justicia elemental, no podemos ser indiferentes ante un mundo capaz de producir avances tecnológicos antes inimaginables, con nuevas formas de enfrentar enfermedades, mientras todavía existan niñas y niños que mueren por falta de tratamientos tan comunes para algunas partes del planeta.

La indignación que nos causa la guerra, la muerte y la enfermedad, no es suficiente; es solo el primer paso para hacer algo al respecto y ayudar a los que están pidiendo protección y una oportunidad para vivir dignamente. Hay que ir más allá. Sumémonos al trabajo que se hace desde la sociedad civil, organizaciones y gobiernos para que, con las herramientas a nuestra disposición, borremos ese malestar que tanto nos lastima. Solo así podemos alcanzar ese bienestar que no debe llegar solamente a unos cuantos, sino a todas las comunidades del planeta.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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